Conducía a 228 kilómetros/hora

Por qué la frase "¿Sabe por qué le hemos parado?" libró a un conductor culpable de su condena

Una anécdota que te hará recordar cómo debes contestar a la pregunta "¿Sabe usted por qué le hemos parado?

Por qué la frase "¿Sabe por qué le hemos parado?" libró a un conductor culpable de su condena

20 de febrero de 2018, 13:10 | Actualizado a

Después de conocer el caso de Alfredo F.M, un conductor que circulaba a 228 kilómetros por hora por una vía limitada a 120km/h, la clásica pregunta de los controles de tráfico "¿Sabe usted por qué le hemos parado?" te resultará mucho más sencilla de contestar. Y es que la condena inicial por aquella temeraria carrera, que haría que Alfredo pasase los próximos dos años sin poder manejar vehículos y pagase una multa de 1.620 euros, ha quedado finalmente en nada gracias a lo que dijeron los agentes de la Guardia Civil que le pararon (o más bien a lo que no dijeron) y a la mano izquierda de su abogado.

El caso fue que dicho conductor fue condenado por la jueza de lo penal por un delito contra la seguridad del tráfico debido a la velocidad a la que circulaba con su coche, que fue grabado por un radar móvil y parado por la Guardia Civil 40 kilómetros más tarde. Al parecer, la única pregunta que le hicieron los agentes a Alfredo tras detener su vehículo fue si él sabía por qué lo habían hecho, a lo que él contestó de forma automática asumiendo lo sucedido y preguntando cuál sería la sanción que se le impondría.

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Para el primer juez, aquellos hechos –que los agentes volvieron a corroborar al declarar en el juicio– supusieron una condena clara por la que Alfredo debería pagar una suma mileurista y no tocar un volante en dos años. Sin embargo, la Audiencia tuvo que estimar el recurso que terminó poniendo Alfredo ante tal condena, aludiendo al hecho de que "tales manifestaciones del acusado ante la Guardia Civil, como los agentes reconocieron en el juicio, se produjeron después de haberle éstos preguntado si sabía por qué le habían parado y antes de que le hubieran leído sus derechos al entonces investigado. De suerte que, al ser informado de sus derechos, el mismo se acogió a su derecho a no declarar", describe la propia Audiencia.

Por eso, los magistrados desestimaron las declaraciones de Alfredo ante los agentes cuando estos le detuvieron, ya que estos no le informaron de sus derechos (como el de no declarar o el de ser asistido por un abogado). Además, la Audiencia consideró sus contestaciones, en las que se autoinculpó, no fueron espontáneas, sino provocadas por la propia pregunta. Así pues sólo se consideró como prueba del delito la foto del radar, que solo demuestra la existencia del delito pero no evidencia quién conducía el vehículo. Ante este cúmulo de situaciones y que Alfredo declarase que en el momento del delito conducía su pareja, los magistrados le absolvieron.

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