El verano se aproxima y, en todo el mundo, están estudiando las posibles medidas para que la gente pueda ir a la playa respetando la necesaria distancia de seguridad social. En Francia, concretamente en La Grande Motte, una de las principales estaciones balnearias de la costa mediterránea francesa, han ideado un nuevo sistema.

La Oficina de Turismo ha delimitado una superficie de 2.000 metros cuadrados para poner a prueba lo que llama "la playa compartida", donde está permitido extender la toalla pero con "un máximo de protecciones sanitarias". Es decir, se puede ir a tomar el sol pero dentro de un espacio marcado con un sistema de balizas y cuerdas y, además, con reserva previa.

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En su página web del municipio, se explica que hay que reservar en línea, de forma gratuita, eligiendo una de las dos franjas horarias disponibles: por la mañana de 9.00 a 12.30 o por la tarde de 14.00 a 17.30.

De este modo, es posible conseguir un espacio para dos, cuatro o seis personas, que tienen que permanecer dentro de un espacio delimitado en todo momento si quieren estar en esa playa. Además, hay un guardia de seguridad que vigila que se cumplan todas estas condiciones

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El sistema está diseñado para que las personas se crucen lo menos posible. A lo largo de dos kilómetros cuadrados, se han habilitado un total 66 lugares para alrededor de 250 personas por medio día. Aunque los clientes solo pueden reservar hasta tres horas, la demanda no se ha visto afectada, ya que en las últimas horas hay reservas completas para el próximo mes.

Esta nueva playa compartida tiene otras normas, además, como la prohibición de fumar y de traer animales. Las personas tendrán que respetar un sentido de circulación y llevarán un brazalete para poder acceder a su reserva.

Playas de Francia