Es todo un cuento de princesas, exótico, romántico y totalmente adaptado al siglo XXI. Al fin y al cabo, los novios no se conocieron en una puesta de largo o en una recepción oficial, sino en un club nocturno.

Joel Makonnen, de 35 años de edad, abogado, es hijo del príncipe David Makkonen y bisnieto de Haile Selassie, el último rey de Etiopía. Su padre se libró del baño de sangre que acabó con la monarquía en 1974 porque en ese momento se encontraba estudiando en Suiza.

Joel nació en Roma y vivió en Italia y Suiza. Estudió allí Administración de Empresas y luego se marchó a Estados Unidos para estudiar Derecho en Harvard. Ariana Austin, de 33 años, es escritora, aficionada al arte y filántropa. También estudió en Harvard, pero no fue allí donde conoció al que sería su marido, qué va.

Boda real etiope
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Una noche de hace trece años, Ariana acudió con una amiga al club Pearl de Washington DC. Cuando Joel las vio, no se le ocurrió otra frase para impresionarlas que decirles: “Sois bellísimas, parecéis modelos de un anuncio de Bombay Sapphire”, y para acabar de rematarlo, a Ariana, cinco minutos después le soltó muy convencido: “Vas a ser mi novia”. El caso es que, a pesar de tan impetuosa entrada, la cosa funcionó porque Ariana y Joel empezaron a salir.

Él no le contó nada de su aristocrático origen. Hasta mucho después Ariana no supo que, al casarse, iba a emparentarse con la familia real etíope, una estirpe que se remonta al bíblico rey Salomón y la reina de Saba. El pasado 9 de septiembre formalizaron su unión, con una lujosa ceremonia cristiana ortodoxa etíope con 13 sacerdotes, dos coronas y un par de capas. Como la pareja publicó en la web que anunciaba su boda, su unión surge de cuando “la aristocracia del Viejo Mundo se une al encanto del Nuevo”.