Rodeados de cientos de personas, Diana López Pinel, Juan Carlos Quer y Valeria Quer se despidieron de su querida Diana en una conmovedora misa funeral en la parroquia de de Santa María del Caná, en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Entre toda la multitud destacaban cuatro personas que sabían, de primera mano, el dolor al que se enfrentaban estos padres, pues han pasado por tragedias parecidas. Juan Carlos Quer los había invitado personalmente a asistir al funeral, en un bonito gesto de solidaridad que tiene también el objetivo de cambiar el futuro, de transformar el dolor en una lucha que haga que la muerte de los que más querían adquiera un sentido.

Juan José Cortés perdió hace 10 años a su hija de 5 años Mari Luz. La niña andaluza tuvo la mala fortuna de cruzarse en el camino con el pederasta Santiago del Valle, que la lanzó al río, estando aún viva. "El padre de Diana Quer me llamó por teléfono y me imagino que también al resto de los padres. Me dijo que quería que estuviéramos en el funeral, que le haría mucho bien que lo acompañáramos", declaró al diario El Mundo

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Antonio del Castillo viajó en el AVE con Juan José Cortés para poder asistir al funeral de Diana Quer. Él todavía no ha podido enterrar a su hija, Marta del Castillo, pues pese a la confesión de los asesinos todavía no se ha encontrado el cuerpo.

Ruth Ortiz, la madre de Ruth y José, asesinados por su padre José Bretón también estuvo en el último adiós a Diana Quer. Su caso es tristemente similar al de otra de las asistentes al funeral, Rocío Viéitez, madre de Candela y Amaia que murieron, también a manos de su padre, David Oubel conocido como el parricida de la montaña.

Al funeral también asistió, entre personalidades políticas y vecinos, la presentadora Arancha de Benito, junto a su hija Zaira Gutiérrez.

El foco de atención estuvo en las cinco familias rotas que compartieron su dolor. Y tal vez en una iniciativa futura, pues la familia Quer quiere dar su apoyo al proyecto que empezó Cortés en 2009, cuando recogió 2,5 millones de firmas para pedir la cadena perpétua. Ahora, la lucha es otra: quieren evitar que el congreso derrogue la prisión permanente revisable. Viéitez había conseguido sólo 7.800 firmas, pero tras el caso de Diana Quer se han sumado 400.000.

El dolor y la búsqueda de justicia ha unido a estos padres que se han enfrentado al trance más doloroso de la vida: despedirse para siempre de sus hijos. Antes de entrar en el funeral, según recoge el diario El País, Diana López Pinel le dijo al cura: "A Diana se la ha llevado Dios para mandar un mensaje". A lo que el religioso contestó: "Ya lo ha hecho".

Con este funeral acaban casi 500 días de búsqueda y angustia. Y empieza el difícil trance para la familia de seguir adelante cargando con su dolor.