Localidad inmortal

Longyearbyen, el pueblo en el que está prohibido morirse

A causa de las bajas temperaturas, los cuerpos no se descomponen y los virus se conservan bajo tierra

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1. Longyearbyen. Un lugar helado

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2. Longyearbyen. Prohibido morir

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3. Longyearbyen. La ciudad inmortal

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4. Longyearbyen. La “bóveda del fin del mundo”

Actualizado a

A unos 1.500 kilómetros del Polo Norte, en la isla de Spitsbergen del archipiélago de Svalbard, se encuentra Longyearbyen. Este es el pueblo septentrional más poblado del planeta y en invierno la temperatura puede sobrepasar los 50 grados bajo cero.

El lugar es famoso entre otras cosas porque desde hace unos 70 años sus 2.000 habitantes tienen prohibido morir en la ciudad. Todo se remonta a que hace unos años, unos científicos desenterraron los cadáveres de unos marineros fallecidos por gripe española, pensando que el suelo congelado habría conservado el virus que provocaba la enfermedad. Tenían razón: los habitantes de Longyearbyen habían estado viviendo durante mucho tiempo con una enfermedad que había desatado una enorme pandemia en 1918. Y aún quedaban más sorpresas; los cadáveres desenterrados no se habían descompuesto a causa del hielo permanente que rodeaba los ataúdes.

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Con la introducción de nuevos cuerpos en la tierra, se podrían conservar enfermedades mortales para los residentes y eso obligó a reformar la ley para ilegalizar los entierros. Además, algunos apuntan que tras conocerse la noticia, muchas personas mayores y enfermas se mudaron a la isla con la esperanza de que si su cuerpo se encontraba congelado y en perfectas condiciones en un futuro, podrían ser resucitados y curarse sus enfermedades. Sea como sea, las autoridades se vieron con la obligación de tomar medidas y no dar opción a los residentes de morir allí. De esta manera, cuando una persona enferma de gravedad en la ciudad, se la desplaza en avión o en barco a otra parte de Noruega para que fallezca allí. Eso sí: si uno lo desea puede ser incinerado fuera del archipiélago y posteriormente esparcirse las cenizas en el pueblo.

Longyarbyen aún alberga más curiosidades. Cerca de la ciudad se encuentra la conocida como “bóveda del fin del mundo”. Se trata de un almacén a prueba de bombas nucleares y terremotos construido a 120 metros de profundidad que recoge desde 2008 decenas de miles de semillas para salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivos que sirven como alimento en caso de catástrofe mundial. Un lugar que se ha convertido en el mejor destino para los más curiosos.

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