Las ratas llevan dos años campando a sus anchas por las calles de París, informa el diario Le Parisien. Galopan por los parques, atacan en masa las bolsas de basura, sin inmutarse por los peatones o coches que haya a su alrededor. Se han establecido en la capital, como muestra el impactante vídeo publicado recientemente en las redes sociales en el que aparece un contenedor, ubicado en el distrito siete de capital francesa, lleno hasta rebosar de los repugnantes roedores.

El ritmo de reproducción de estos animales es mucho más rápido que el de las campañas de limpieza del ayuntamiento, lo que pone en peligro no solo el turismo, sino a la población local; la insalubridad de las calles hace que sean caldo de cultivo de enfermedades y epidemias.

"Las ratas se sienten bien entre nosotros. Normalmente viven en las alcantarillas, pero una vez pasada la neofobia, el miedo a la novedad, la rata se habitúa al medio urbano, donde cubre todas sus necesidades primordiales: allí encuentra donde comer, beber y dormir", explica al diario francés Stéphane Bras, portavoz de la cámara sindical 3D, especialista en la lucha contra las plagas de parásitos y roedores.

Las causas de esta invasión son varias. Los venenos utilizados normalmente contra estos roedores han dejado de actuar con la eficiencia de antes, de alguna forma los animales se han inmunizado a estos compuestos químicos que antes atajaban de raíz el problema. Las bolsas de basura transparentes, colocadas tras el atentado del año 2000 para evitar los ataques terroristas con explosivos, también contribuyen a que las ratas encuentren con más facilidad su sustento. Otra de las causas de la plaga es la desmesurada capacidad de reproducción de estos animales. En teoría, una pareja de ratas pueden producir cientos de ratas en un solo año.