A raí de la pandemia ha sido necesario modificar muchos hábitos en aras de evitar el contagio por coronavirus. Hábitos tan, en apariencia, inocentes como soplar las velas de la tarta de cumpleaños. Y es que, según un estudio publicado en 2017 por un investigador de la Universidad de Clemson (Carolina del Sur), soplar las velas provoca que la cantidad de bacterias presentes en un tarta sea hasta 14 veces superior, en comparación con otras donde no se ha soplado. De ahí que, por cada soplido, se podría trasmitir el virus al resto de comensales, en caso de que el festejado lo tuviera.

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Por ese motivo, muchos se habían puesto a buscar y maquinar maneras efectivas de soplar las velas de la tarta sin correr riesgos. El premio al método más seguro se lo ha llevado un valenciano, abogado de profesión, llamado Vicent Blanch. Como recoge el diario NIUS, ha fabricado para dicho objetivo un aparato llamado "cubretartas".

Al parecer, la idea de artilugio ya la había patentado el año pasado pero ha sido con la llegada de coronavirus, cuando se ha dado cuenta de que podían ser muy útiles.

Las velas se colocan en unos orificios colocados en la parte superior del cubretartas y, de esta forma se pueden soplar las velas sin la preocupación de que caiga saliva sobre el pastel que se comerán el resto de invitados.

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En poco tiempo, Vicente ha vendido 2.000 unidades, a tres euros cada una, y ha llegado a un acuerdo con una cadena de supermercados para su distribución, ya que hasta ahora estaba asumiendo todos los trabajos de fabricación y reparto.

Otra de las ventajas del cubretarta es que el envoltorio cuenta con unas pegatinas para personalizarla y escribir dedicatorias.

Soplar velas