La crisis del coronavirus ha trastocado muchos de los hábito de la sociedad, incluyendo el de hacer deporte. Los gimnasios estuvieron cerrados durante los tiempos más duros de la pandemia y, cuando se han reabierto, ha sido siguiendo unas estrictas medidas de seguridad y prevención que, por supuesto, afectan a las clases en grupo.

En la localidad de Ontario, en Canadá, han ideado una fórmula para poder hacer clases de yoga de una manera segura y sin correr ningún tipo de riesgo. Lo han conseguido gracias a una especie de burbujas de plástico individuales para cada deportista.

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La iniciativa la han puesto en práctica recientemente, en una clase grupal al aire libre, frente al lago Ontario. Colocaron 50 burbujas transparentes, cada una de las cuales medía más de 7 pies de alto y 12 pies de ancho, es decir, poco más de 2 metros de alto y 3 metros y medio aproximadamente de ancho. Están diseñadas para incluir sistemas de calefacción que imitan la calidez de un estudio de yoga a alta temperatura, para los que quieran practicar la especialidad bikram yoga.

Los participantes de la primera clase de demostración, podían seguir las instrucciones de la profesora por medio de unas pantallas instaladas en el complejo.

Al término de cada clase, esas burbujas se desinfectan con productos de limpieza certificados de cara a que puedan ser usadas por otro deportista.

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La iniciativa va a estar en marcha hasta el 31 de julio. Steve Georgiev, el organizador del evento, explicaba a la agencia Reuters que las cúpulas son un diseño realizado en Canadá, y que son aplicables a otros usos que no sean únicamente deportivos.

Para fabricar estas burbujas, se necesitan alrededor de 146 piezas, y casi ocho horas, para armarlas por completo. Y el resultado es un buen espacio. "Aproximadamente 110 pies cuadrados, aproximadamente, de espacio privado" Unos 33 metros cuadrados.

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