Todos los datos que explican cómo vivían los 13 hijos de los Turpin son a cual más escalofriante. El matrimonio, formado por David y Louise compareció el jueves a las 13:46 en el juzgado de lo Penal de Riverside, California y, posteriormente, el fiscal del distrito Mike Hestrin, dio una rueda de prensa en la que desveló más espeluznantes detalles de la familia Turpin. “Este es un comportamiento depravado”, resumió . “Como fiscal, hay casos que te afectan y te atormentan. “A veces ves pura depravación humana. Eso es lo que estamos viendo aquí".

Los Turpin no veían la luz del sol. Toda la familia dormía de día, la costumbre era acostarse entre las cinco y las seis de la madrugada. Eso explicaría que los vecinos apenas hubieran visto a los niños. Otra de los macabros hábitos familiares era que únicamente se duchaban una vez al año. Cuando lavándose las manos sobrepasaban las muñecas, los padres los castigaban por consumir demasiada agua. Los castigos consistían en palizas, estrangulamientos y el más típico era encadenarlos a muebles. Y esa era una pena muy dura, pues podían estar semanas y meses así. Además, en ese tiempo no se les permitía ir al baño. De ahí el nauseabundo olor que desprendía toda la casa. Además, al principio lo hacían con cuerdas, pero tras un intento de fuga decidieron llevarlo a cabo con cadenas y candados.

Artículo relacionado

Justo cuando la policía entró en el chalet en el que vivían tres de ellos sufrían este castigo. A dos de ellos, los de 11 y 14 años, se les había desencadenado justo antes de que llegaran los agentes, pero la chica de 22 seguía sufriendo el castigo cuando llegó la policía.

La crueldad que ejercían los progenitores sobre sus descendientes no era únicamente física. También era mental y tal vez esta, como señalaba el fiscal del distrito, demuestra aún más el grado de depravación humana de este caso. Por ejemplo, en la casa había juguetes, pero todos en cajas. No podían acercarse a ellos. De hecho, la única actividad que se les permitía era escribir diarios, que seguramente serán muy reveladores en el juicio.

Otra de las torturas habituales era que, pese a que apenas les daban comida y estaban desnutridos, los padres se dedicaban a comer delante de ellos y después dejaban pasteles y dulces delante de sus hijos con la prohibición de que se acercaran a ellos. La desnutrición es evidente en todos los hijos de los Turpin. La hermana de 20 años, por ejemplo, pesa 37 kilos. Y el niño de 12 tiene el peso de uno de siete.

Los hijos llevaban dos años planeando la fuga hasta que la niña de 17 años reunió el valor necesario para huir por una ventana y denunciar la situación. Ahora, todos los hermanos están siendo atendidos en diferentes hospitales. Los especialistas se han sorprendido de la falta de conocimientos que tienen de la vida: no saben lo que es un policía, no habían tomado una medicina ni habían conocido a un médico.

Los cargos que se les imputan (un total de 38 por tortura, maltrato y secuestro) son los que se cometieron en California, donde se mudaron en 2010. En la actual residencia de la ciudad Perris vivían desde 2014. De todas formas, parece que la situación viene de antiguo, de cuando vivían en Texas, aunque se recrudeció al llegar a California. La única que parece estar bien cuidada es la bebé, de dos años.

El matrimonio Turpin será representado por un abogado de oficio. La fianza se ha dijado en 12 millones de dólares y el jucio empezará el 23 de febrero. Seguro que entonces se descubrirán aún más datos escalofriantes del caso de maltrato más terrible de la década.