Kike Ferrari lleva más de 20 años escribiendo. Desde que un mal momento en su vida le sumergiera en el arte de contar historias, ya no ha vuelto a despegarse del boli y el papel. Pero aunque a sus 46 años ya se haya convertido en uno de los novelistas de género negro más reconocidos en su país, Argentina, y a nivel internacional, está decidido a seguir con los pies en la tierra y a a buscar un sueldo con el que sacar adelante a su familia cada mes. Kike Ferrari es novelista, pero también es limpiador del Metro de Buenos Aires.

Este argentino ya ha ganado, gracias a su esfuerzo y talento, numerosos premios internacionales, como el Grand Prix de Littérature Policière, el de relatos policíacos en la Semana Negra de Gijón y alguna de sus obras se ha llegado a traducir a cuatro idiomas. Sin embargo, todavía está en camino de poder vivir de la pasión que le transmitió su padre cuando era niño. Por ello y por la seguridad de sus tres hijas a quienes cuida durante el día, es limpiador del Metro de su ciudad natal por las noches. Un empleo que le permite pensar y que incluso le deja ratos libres para adelantar en sus relatos.

Pero el dinero no es lo único que mueve a Kike a tener un trabajo obrero. Él se siente sus raíces y de su trabajo. Habiendo sido panadero, electricista o camionero, entre otras cosas, reivindica el hecho de que no solamente los acomodados puedan tener el lujo de crear cultura. "Parecería que a los trabajadores, lo que nos corresponde con la cultura, si nos corresponde algo, es consumirla; yo creo que eso choca de frente con la realidad", ya que, según declaraba en el portal argentino 'Todo Noticias", conoce a muchos y buenísimos escritores que conoce tienen empleos que nada tienen que ver con la escritura.

Ahora, Ferrari ha venido hasta España a promocionar su última novela, 'Que de lejos parecen moscas', que publicó en 2011. Tal vez siga persiguiendo su sueño de vivir completamente de la escritura y lo consiga por fin, o siga queriendo estar en contacto con otros trabajos que le recuerden a tiempos más humildes. Sea cuál sea su objetivo vital, esperamos que lo alcance.