Aún existen muchas dudas respecto al poder del contagio del coronavirus. Especialmente, en referencia al contacto entre personas y la forma de saludarse o expresar afecto. A este respecto, un artículo del New York Times, arroja un poco de luz sobre la posibilidad de dar y recibir abrazos.

Para ello, han consultado a Linsey Marr, científica de aerosoles de Virginia Tech y una de las principales expertas mundiales en enfermedades transmitidas por el aire, sobre el riesgo de exposición viral durante un abrazo.

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Para empezar y, basándose en modelos matemáticos de un estudio de Hong Kong que muestra cómo viajan los virus respiratorios durante el contacto cercano, Marr calculó que el riesgo de exposición durante un breve abrazo puede ser sorprendentemente bajo, incluso si abrazaste a una persona que no sabía que estaba infectada y tosió.

Sin embargo, esto no indica que dar un abrazo esté exento de riesgos. Al contrario, esta experta indica que es mejor no abrazarse todavía pero que, si la necesidad es imperiosa, es mejor hacerlo siguiendo una serie de recomendaciones.

En primer lugar, usar mascarilla, intenta evitar tocar el cuerpo o la ropa de la otra persona con tu rostro y tu mascarilla. Intentar que el abrazo sea al aire libre y, por descontado, no abrazar a alguien que esté tosiendo o tenga otros síntomas sospechosos de coronavirus.

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En la guía también han incluido una serie de ilustraciones de cómo deben ser esos "abrazos seguros". Explican que es mejor no abrazar con las mejillas juntas, sino que cada uno mire en una dirección distinta. Y es importante reprimir las lágrimas ya que, junto con el goteo nasal, incrementan el riesgo de entrar en contacto con más fluidos que contienen el virus.

A la hora de abrazar a los niños, que lo hagan a la altura de la cintura reduce el riesgo de exposición. Y, por supuesto, hay que lavarse las manos después.

Abrazos seguros
New York Times