En todo el país ha comenzado el tan deseado proceso de desescalada tras meses de confinamiento. Sin embargo, el virus aún no se ha marchado y es necesario mantener una distancia de seguridad social y evitar ciertas demostraciones de afecto, para evitar un posible contagio.

Son muchos los que están echando mano de su imaginación para buscar formas, siempre seguras, de poder hacer esas demostraciones de afecto, como por ejemplo, un abrazo. En una residencia de ancianos de Zaragoza, según recoge el diario Heraldo, han ideado un sistema que han llamado #abrazosseguros.

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En la residencia de mayores Delicias de Zaragoza, gestionada por la Fundación Rey Ardid, han desarrollado una especie de cortina con un burro para colgar la ropa, un hule transparente y los brazos de dos equipos de protección individual (EPIs) cosidos con mucha maña a ambos lados a orificios situados a diferentes alturas (una superior a la otra).

Con ello, es posible poder darse un abrazo entre dos personas pero sin que su piel llegue a tocarse verdaderamente, ya que están protegidos por la cortina de plástico.

El personal ya ha probado el dispositivo casero con los propios residentes y está siendo todo un éxito. La directora del centro de mayores, Minerva Morago, explicaba sus sensaciones: "No te tocas pero sientes verdaderamente el abrazo. Ahora mismo lo estamos utilizando los trabajadores entre nosotros y con los residentes. Está teniendo muy buena acogida".

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En un futuro confían en que los familiares puedan hacer uso de los #abrazosseguros, como una medida de protección a la hora de poder estar en contacto a los suyos, cuando están permitidas las visitas a las residencias.

El ingenioso artilugio es "un poco obra de todos", pero la titularidad de la patente corresponde en buena parte a una de las trabajadoras sociales y al personal de mantenimiento, según el diario aragonés.

Abrazos seguros
@FundacionReyArdid