A pesar de que la interpretación era su gran pasión, Nerea Barros también cursó estudios de Enfermería a la vez que se formaba como actriz. Paso a paso fue encarrilando su carrera artística y, en 2014, ganaba un premio Goya por la película La isla mínima, dirigida por Alberto Rodríguez. Después ha protagonizado numerosas series como El Principe, Apaches o Días de Navidad.

Cuando estalló la crisis del coronavirus, decidió aparcar su faceta de actriz (y también de directora) y regresar al terreno sanitario. Comenzó a trabajar en una residencia de ancianos para así suplir las bajas del personal y echar una mano en lo que pudiera.

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Curiosamente, muchos de sus compañeros de la residencia desconocían que Nerea era una actriz famosa, y lo descubrieron el día que compartió en las redes sociales una foto dentro del centro y vestida con su traje de protección.

Ese post de Instagram fue también un altavoz para explicar los motivos de su decisión: "Me dolía mucho ver cómo sufrían las personas a las que le debemos todo, de las que aprendimos todo, a las que le pertenece la memoria. A los que nos han cuidado de pequeños, los que han levantado este país, han sufrido una post guerra, los sabios".

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"Desde hace un mes soy una enfermera más, rodeada de compañeros/as que son los verdaderos héroes de este momento y sobre todo, de ellos, los mayores que tanto me enseñan y que siguen luchando. Hoy puedo decir que lo están superando, los magníficos siguen adelante y el maldito covid no podrá con ellos!", se sinceraba Nerea para transmitir también un mensaje de ánimo y esperanza.