Modesto García había ido a Ikea, como tantos otros españoles, a hacerse con algunas cosillas que necesitaba. En un momento dado, necesitó ir al baño, y cuál no sería su sorpresa al entrar en el cubículo y encontrarse no con una taza, como es lo normal, ¡sino con dos! Sí, dos, como muestra la fotografía que tomó y envió por Twitter con el siguiente mensaje: "Yo solo quiero encontrar a alguien tan romántico como el arquitecto de IKEA Málaga".

En la cabeza de García, bueno, y en la de cualquiera que se encontrara con esa rareza, solo hay cabida para visualizar a una pareja de enamorados haciendo manitas mientras evacúan, o apretándose la mano con fuerza en los momentos de peor indigestión.
El simpático tuit no tardó en extenderse por las redes. En su hilo se incluyeron más fotos de cuartos de baño con, ya no dos, sino hasta cuatro inodoros, con suculentas maquinaciones y juegos de palabras sobre la utilidad de esas salas que invitan a realizar unos actos muy íntimos en plena concurrencia. Y alguno se ha remontado a otros momentos de la historia para comentar que lo de la defecación colectiva parece ser que ya se daba en otras culturas.


Al final Ikea entró al trapo y tuvo que explicar el porqué de su doble WC: No es un fallo de diseño, ni un capricho del arquitecto, sino que está destinado a las familias. El lavabo en cuestión se halla en el pasillo junto al cambiador de pañales para que las familias que necesiten usar el baño puedan entrar al mismo cubículo con sus hijos. Visto así, la verdad es que es una muy buena idea.