El mundo de la animación está de luto. Ayer jueves fallecía Isao Takahata creador de las míticas series ‘Heidi’ y ‘Marco’, que marcaron a tantas generaciones. Tal y como lo anunció un portavoz del estudio Ghibli, Takahata, de 82 años, perdió su lucha contra el cáncer de pulmón en un hospital de Tokio.

Después del éxito de ‘Heidi’ y ‘Marco’, creadas en 1974 y 1976 respectivamente, el japonés fundaba una década más tarde junto a su compañero Hayao Miyazaki el estudio Gibihi e iniciaban juntos una andadura creativa que les acabó haciendo mundialmente famosos.

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Sus historias sobre leyendas y fantasías japonesas enamoraban al mundo entero y gracias a ellos la animación japonesa cobraba voz. El reconocimiento internacional le llegaba en 1988 con ‘Hotaru no Haka’ (La tumba de las luciérnagas), basada en una novela homónima de Akiyuki Nosaka sobre dos pequeños hermanos que tratan de salir adelante en Kobe, una ciudad al oeste de Japón que quedó completamente devastada durante los últimos meses de la II Guerra Mundial.

Durante los años siguientes dirigió trabajos como 'Pompoko' (1994), seleccionada para representar Japón en la categoría de “Habla extranjera” de los premios Óscar o 'Recuerdos del ayer' (1991). Hace apenas cuatro años, en el 2014 'Kaguya-hime no Monogatari' (El cuento de la princesa Kaguya), dirigida por él, era nominado a ‘Mejor Película de Animación’ en los Óscar.

Su última película como productor fue 'La tortuga roja', en el año 2016 y desde entonces redujo sus actividades profesionales. Eso sí, sin anunciar que se retiraba. Durante todos estos años, su trayectoria ha sido galardonada en festivales como el de Cine Infantil de Chicago (Estados Unidos) o el Festival de Animación de Annecy (Francia).

Son muchos los niños de los años setenta y ochenta que crecieron con sus personajes, aunque la gran mayoría no llegaran a conocer su nombre. Hoy, ya adultos, se han despertado sintiendo que, con él, se ha ido un pedacito de su infancia.