Llega un año más el carnaval y con él la eterna pregunta: "¿De qué me disfrazo este año?". La primera inspiración siempre llega de nuestras series favoritas, o de las que todo el mundo habla. y allí empezamos a estrujarnos el cerebro tratando de emular a ese personaje tan sensacional.

Solo hace falta darse una vuelta por Twitter para ver que no todos los disfraces de carnaval son un éxito, que la línea entre la imaginación y la cara dura es muy fina. Hay quien no tiene recursos para celebrar el carnaval con un disfraz por todo lo alto, pero que no por eso se amilana, al revés, busca y rebusca hasta hallar con algo tan representativo de su personaje que no deje lugar a dudas. Unos cuanto plátanos bien pueden ser el característico pelo de Son Goku.

Los superhéroes siempre quieren ser emulados. A veces el valiente hombre (o mujer) de a pie no tiene en cuenta su forma física y, ni corto ni perezoso, se dispone a competir con esculpidos dioses griegos. Eso demuestra o una ceguera preocupante o un agudísimo sentido de humor. En cualquier caso, ningún sentido del ridículo.

Aun así, el carnaval es época de fiestas, que a nadie el amargue un dulce, vamos a disfrutar; de nuestros disfraces, de los de los demás, un fracaso en un disfraz no es un fracaso total, el fracaso sería no haberlo intentado. ¡Feliz carnaval!