No cabe duda de que la crisis del coronavirus ha alterado por completo las rutinas pero también las ocasiones especiales como los nacimientos o los cumpleaños. Mantener la distancia social para evitar un posible contagio es una medida de primera necesidad, que ha motivado que muchas personas no hayan podido celebrar ciertas fechas junto a sus seres más queridos.

Sin embargo, la imaginación y la creatividad se han incrementado durante las largas horas de confinamiento permitiendo que estas celebraciones tengan lugar, aunque de una mera un tanto diferente.

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Este año, por su cumpleaños, Lori se conformaba con poder darle un abrazo a su padre. Así que su esposo, Cliff McCurdy, de 49 años, se puso manos a la obra para fabricar una cortina de plástico que permitiera el contacto padre e hija. La dejó pegada al techo con cinta adhesiva e insertó cuatro brazos también de plástico.

Para Lori, fue un momento realmente emocionante poder sentir a su padre, y escuchar sus lágrimas de emoción al reencontrarse después de tanto tiempo.

Ha sido el caso Lori McCurdy, una mujer de 45 años que reside en la localidad de Springfield, en Illinois. Vive junto a su marido y una hija adolescente. El 16 de mayo es una fecha señalada, pues es el cumpleaños de Lori, y desde hace años, la tradición es que salga a cenar junto a su padre, Roger, de edad avanzada.

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Pero a causa del confinamiento, esta año no iba a poder llevarse a cabo la tradición. De hecho, Lori llevaba varias semanas sin poder ver ni estar cerca de su padre ya que, por su edad, pertenece al sector de población de riesgo. Además, como ha explicado al canal de televisión The State Journal Register, su padre padece demencia desde hace tres años, por lo que es incapaz de manejar con soltura el teclado de un teléfono móvil y enviar mensajes.