“Soy una señora de 87 años. Me gusta pintar con el programa Paint. Y sobre todo estar con mi familia y con mis amigas.”. Así es la descripción del perfil de ‘Instagram’ de Concha García, la octogenaria que en las últimas semanas ha revolucionado por completo las redes sociales.

A través de estas, la valenciana muestra sus obras de arte dibujadas con Paint, un programa que muchos tienen completamente abandonado en el ordenador. Tal y como ha explicado a los medios, siempre le ha gustado pintar, especialmente al óleo. A los 70 años, la afición creció cuando empezó a ir a clases de pintura en el centro de mayores, pero tuvo que dejarlo porque su marido enfermó y le molestaba el olor que desprendía la pintura. Fue entonces, en el año 2006, cuando sus hijos le regalaron un ordenador y con el descubrimiento del programa, empezó lo bueno. “Empecé haciendo una casita, luego unas nubes, cosas muy básicas...", explicaba.

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Sus dibujos se basan en las postales que le mandaba su marido, que viajaba mucho por trabajo, así como en imágenes que ve y le gustan. Ella dice que dibujarlos no es difícil, pero sí laborioso y que hace falta tener paciencia, puesto que tiene que rellenar cada pixel con el ratón. El proceso puede durar entre dos semanas o un mes y lleva un año atascada en un paisaje de otoño.

Durante todos estos años, sus obras de arte han generado interés entre familiares y amigos. El pasado octubre una de sus nietas decidía pasar a la acción y le abría la cuenta de ‘Instagram’ para que compartiera su talento con el mundo. Ahora ya tiene más de 70.000 seguidores.

Concha ha vuelto al centro de mayores y se siente la más joven del grupo: “Mis amigas tienen 20 años menos que yo y no saben encender un ordenador”. Aún así, para nada esperaba toda la repercusión que tendría y relata divertida que el pasado sábado su móvil empezó a sacar humo cuando los internautas la descubrieron gracias al tuit de una usuaria que animaba a todo el mundo a seguirla. Ella no sabía qué pasaba y llamaba a su nieto asegurándole que el aparato se había vuelto loco y que no había tocado nada.

Y es que a día de hoy, esta abuela de casi noventa años se ha convertido en toda una influencer. Y ella, encantada.