Sucedió el pasado sábado a plena luz del día, en la céntrica plaza de los Luceros de la ciudad de Alicante. Un hombre de 73 años trató de secuestrar a una niña de 8 años que se encontraba abstraída, mirando un escaparate. Lo que no sabía el aspirante a secuestrador es que la madre estaba a pocos metros, pendiente de su hija. El anciano asió con fuerza el brazo de la menor, pero la madre, que lo había visto todo, se enfrentó al individuo. Hubo un momento de forcejeo en el que madre y agresor tiraban de la niña, pero los gritos de la mujer alertaron a las personas que se encontraban alrededor. El hombre, al saberse descubierto, huyó a pie por las calles del centro, pero enseguida fue detenido por la policía, en una calle cercana, tratando de pasar desapercibido con una gorra de color negro, gafas de sol oscuras y una bufanda que le tapaba la cara. No le sirvió de nada su disfraz, los agentes no tardaron en descubrir que era la misma persona que había intentado llevarse a la niña.
El agresor vivía en una caravana, en cuyo registro los agentes encontraron armas y distintos objetos de carácter sexual. El hombre llevaba consigo, en el momento de su detención, unas tijeras, unos guantes de látex y una caja de comprimidos para tratamiento de la disfunción eréctil.
Durante la identificación, los agentes de la Policía Nacional comprobaron que había sido arrestado 20 días antes por quedar con niñas de entre 15 y 16 años en su autocaravana a las que les ofrecía dinero y marihuana a cambio de mantener relaciones sexuales. Ese arresto fue posible gracias a la denuncia de dos de las menores afectadas, según las mismas fuentes, aunque, en esos casos, fue puesto en libertad tras declarar en el juzgado.