No, no se trata de dos amigas haciéndose un selfie. Les separan la friolera de 23 años y les une un parentesco: son madre e hija. Vamos a desentrañar el misterio. La de la izquierda es Jessica Enslow, que tiene 43 años y la de la derecha es su hija Alyssa, de 20. Parece increíble, pero es así.

Lo más sorprendente del caso es que no es una cuestión genética: Jessica ha tenido que trabajar muy duro para conseguir un físico tan imponente. Para empezar ha tenido siete hijos. Y antes de quedarse embarazada padecía problemas de sobrepeso. Con los diferentes embarazos, subió aún más de peso y se sentía muy deprimida con su físico.

Después de tener a su quinto y sexto hijo, se dio cuenta que tenía que hacer algo para recuperar su forma física: así que empezó a correr en la cinta y hacer abdominales. Sin embargo, el prodigioso cambio no llegó hasta que tuvo al último de sus hijos. Entoces se puso manos a la obra: cuidó su alimentación y practicó fitness, consiguiendo estos espectaculares resultados.

En la actualidad, asegura sentirse mucho mejor con su físico que cuando tenía 30 o 20 años. Y ha decidido llevar un diario en Instagram, en el que explica lo que hace y muestra fotos tan motivadoras como esta. De todos modos, aconseja a aquellas que quieran seguir su camino que se lo tomen con moderación: que vayan introduciendo poco a poco cambios en su vida y que no se obsesionen con el físico, que lo lleven a cabo por sentirse mejor. Sin lugar a dudas, la suya es una historia de superación.