El hospital de Cremona (Italia) ha sido testigo de una hermosa historia de amor en tiempos de amargura e incertidumbre. Los protagonistas son dos ancianos: Giorgo y Rose, que llevan más de medio siglo juntos -52 años en concreto- y han visto como el COVID-19 les obligaba a separarse.

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Primero se contagió Giorgo, y, tras una complicación que derivó en neumonía, fue ingresado en el hospital de la ciudad el 17 de marzo. Según cuentan los médicos, desde que llegó solo pensaba en volver a estar con Rose.

Todo el personal que le ha estado tratando ha alabado su buen carácter: "Nunca se queja, al contrario, siempre da las gracias", ha explicado una de las doctoras que le atienden, Manuela Denti, en su cuenta de Facebook. "En un momento nos confesó la tristeza que sentía porque quería irse a casa con su Rose".

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Casualidades de la vida, su querida Rose tuvo que ingresar en el mismo hospital, aunque no por coronavirus, por lo que la trasladaron a otra planta. Tuvo que ser sometida a un intervención quirúrgica, y se recuperó con facilidad.

Precisamente, una vez recuperada, la jefa de cirugía del hospital, Carla Garello, que también se encargaba de supervisar personalmente el caso de Rose y Denti, la enfermera de Giorgo, se pusieron de acuerdo para organizar un reencuentro único.

Reencuentro de ancianos
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Apenas fueron 10 minutos los que pudieron verse Giorgo y Rose en la habitación del hospital, pero la emoción les desbordó no solo a los dos protagonistas, sino también al personal que obró el encuentro y que confesó que no puedo evitar que se les saltaron las lágrimas.