El otro día tuve un rifirrafe poco agradable con mi compañera Anabel y camino de casa empecé a sentir cierta pena por Isabel Pantoja. Creo que la gente que la rodea le hace un flaco favor. Dan una imagen de su diosa manipulada por los incapaces que la rodean. Todos los que brillaban con su propio foco han sido nominados para salir de Cantora. Esa finca está controlada por perdedores y fans que han decidido ocupar una vida sin sentido, por encerrarse en un espacio donde cualquier situación les hace sentirse útiles.

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Cantora huele a muerte y a nostalgia podrida

Cantora es el refugio del fracaso. La manta permanente del frío de una vida en el hielo emocional. Nadie que quiera respirar aire puro se encierra en un espacio contaminado por el olor a muerte y nostalgia podrida. Es la despensa de la pobreza. La oscuridad que le puede a la luz que intenta entrar y se quiebra en las ventanas cerradas. Solo he visto sonreír con cierto brillo a Pantoja cuando sus relaciones le han sacado de ese santuario. Han sido tiempos de felicidad. Cuando la vida la araña, ella vuelve a ese refugio donde se lame las heridas con un coro de plañideros que le recuerdan que fuera de ahí todo se vuelve agresivo y la lesionan. La soledad de Pantoja es muy Lorquiana y eso la sigue haciendo un personaje de interés.

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Volverá a representa a esa figura triste

Sus desapariciones hacen más ruido que su presencia y eso es muy difícil de conseguir. Me dicen por un lado que está pasando por momentos bajos por el conflicto con Kiko. Sin embargo, tengo la sensación de que está abrazada a su compañera de vida, la tragedia, con más fuerza que nunca. Ámbas conviven bien y saben cómo hacer salidas triunfales después de su retiro. Y así será. Isabel volverá con fuerzas renovadas. Volverá a recibir los aplausos de aquellos que siempre la están esperando. Y desde cualquier escenario volverá a representar a esa figura triste y perseguida por los mortales que quieren destruir a la diosa. Pantoja volverá a ganar. Pero esta vez la victoria le va a dejar muchas señales en el cuerpo.