Corte y confección

Paula Echevarría, como Arantxa, quiere exhibir sus trofeos

Arantxa Sánchez Vicario Paula Echevarría David Bustamante
Paula y Arantxa

Más Sobre...

Rupturas de famosos Divorcios famosos

24 de febrero de 2018, 16:20 | Actualizado a

La familia de Arantxa Sánchez Vicario le aconsejó que no se casara con Josep Santacana y la familia de Carlos de Gales prácticamente le obligó a casarse con Diana Spencer; la primera no les hizo caso y, el segundo no supo rebelarse. No existe una ley que aclare si la familia es protección o abismo, pero en la mayoría de los casos acaba siendo refugio. Ya veíamos venir que la tenista habría echado mano de sus familiares, principalmente de su hermano Emilio, que regenta una escuela de tenis en Napples (Florida), cuando se vio desbordada por los acontecimientos. Curiosamente no llamó, que se sepa, a algunas de las personas, y no me gusta señalar, que, además de su marido, Josep Santacana, la alentaron en la guerra contra sus padres y hermanos. Hubo un estilista peluquero, una empresaria y alguno más que, y vamos a darles el beneficio de la duda, de algún modo contribuyeron a que calara la especie de que tanto el padre de Arantxa, como sus hermanos, se habían aprovechado de sus ganancias y vivían cual reyes, mientras ella, auténtica reina de las pistas, era tratada poco menos que como la Cenicienta.

Pero ya va siendo hora de que Arantxa, como hizo en las pistas, devuelva los reveses y demuestre que el problema es que tanto los unos, como los otros y hasta el caradura de su marido, la trataron siempre como una menor de edad, incapaz de llevar las riendas de su vida. Quizá ella, durante años, se dejó llevar pero si de esta no se cae del caballo, es que realmente es víctima de sí misma. Puede que las inversiones fallidas de su padre –no olvidemos que en su defensa en su día se aseguró que había sido víctima de la estafa de Bernie Madoff–, y los gastos desenfrenados de su marido, además de las deudas pendientes con el Banco de Luxemburgo, la dejen con el único bien de sus hijos, su raqueta y su saque. Claro que ya no está para competir en Roland Garros pero sí para ganarse la vida como profesora excelsa de tenis. Que la contrate Rafa Nadal para que entrene a las niñas que quieren ser deportistas de élite, no como actuar en las pistas, sino en la vida.

El culebrón SanSan (Sánchez Santacana) sí es una historia con argumento y no el sinsustanciado proceso de separación de David Bustamante y Paula Echevarría, empeñados en estirar su relación más allá de lo razonable. Va para un año que se supo que su matrimonio había acabado, aunque ya llevaban tiempo separados; desde el mes de abril de 2017 han ido jugando al sí pero no, con evidente dominio de la situación por parte de Paula que se ha crecido como personaje, mientras David ha ido perdiendo pistonada. Ahora parece que el divorcio va en serio; Paula quiere ya salir de los escondites en los que se encuentra con Miguel Torres, el atractivo futbolista del Málaga con quien se ve en hoteles de lujo llenos de paparazzi en las puertas, como si no hubiera casas de amigos en las que citarse. Paula y David firmaron, en 2013, un acuerdo por el que, en caso de separación, ninguno de los dos podría hacer pública una nueva relación hasta que el divorcio fuera firme. David lo cumplió cuando negó a Ares Teixidó; los hombres son así que le vamos a hacer, pero Paula quiere que lo suyo con Miguel Torres se sepa y se entiende: si vas de ganadora tienes que poder exhibir los trofeos. Por cierto los de Arantxa están en España, en un guardamuebles.

Noticias relacionadas

Te puede interesar...

Más Sobre...

Loading...

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de Lecturas?