Corte y confección

El día que el Rey imitó a Chiquito de la Calzada

Chiquito de la Calzada
Rey Juan Carlos
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Famosos fallecidos en 2017

11 de noviembre de 2017, 16:04 | Actualizado a

Hace más de veinte años, el siglo pasado, vamos, el rey de los humoristas se llamaba Chiquito de la Calzada y el rey de España Juan Carlos de Borbón. El titular del trono era el admirador número uno de Chiquito y, como el resto, tomó prestadas todas sus frases surrealistas, sus gestos y hasta su manera de hablar, lo hacía continuamente cuando le quería tomar el pelo a alguien y doy fe de que el anterior rey imitaba a Chiquito muy bien y te soltaba un “hasta luego, Lucas” cuando quería debía, quizá sin querer, cortar una conversación. Aunque no lo parezca, Chiquito y el rey Juan Carlos tenían muchas cosas en común por la capacidad de ganarse al público sin decir nada o soltando frases a veces ininteligibles. A las pocas horas de su fallecimiento, la Casa Real emitía un tuit mostrando sus condolencias por el fallecimiento del cómico y seguro que el rey Juan Carlos le recordó especialmente.

Chiquito como todos los grandes payasos era profundo en sus tristezas y es verdad que desde que en 2012 se murió su querida esposa, Pepita, se sumió en la melancolía pero, como han explicado sus vecinos, amigos y familiares, nunca dejó de imitarse a sí mismo y regalar alguna de sus frases. Estaba mayor y enfermo pero no solo, por más que algunos familiares lejanos pretendieran un minuto de gloria a cambio de mancillar el legado de dignidad de Chiquito.
Lo mejor que puede decirse de Chiquito es que siempre fue un hombre corriente, un buen artista flamenco que tenía la gracia de hacer reír sin hacerse el gracioso y que vivía su fama con humildad y se relacionaba con la gente desde la bondad y una cierta inocencia.

Se ganó la vida recorriendo el mundo con un cuadro flamenco como bien recordó en su día José Mercè con quien compartió una larga gira por Japón. Con 60 años le llegó la fama gracias a su particular manera de ejercer el humor, aunque si llegó a tanta gente fue porque no actuaba, él era as. Su ‘boom’ pasó, pero no su tiempo porque dos décadas después de sus primeros éxitos aún se le recordaba con cariño y afortunadamente para él no tuvo la necesidad de mendigar una aparición televisiva donde, con toda seguridad, a cambio de un estipendio le hubieran, con la falsa excusa de rendirle un homenaje, haberle puesto en ridículo.

A Chiquito se le ha respetado hasta el final aunque, como tan acertadamente ha denunciado Paz Padilla desde hace años, la Junta de Andalucía no haya querido nunca darle la medalla de la comunidad y el humorista se ha ido al otro mundo sin ese pequeño homenaje que tanta ilusión le hacía y no por vanidad, sino porque, en su bondad, lo hubiera interpretado como la última muestra del cariño de la gente. La Junta ha reconocido a algunos andaluces ilustres y a otros andaluces no tan ilustres pero sí amiguitos de Susanita Díaz. Quizá a la actual presidenta de la Junta y a sus antecesores, muy preocupados por otros asuntos más lucrativos, no le hiciera gracia Chiquito o simplemente no le consideraban de los suyos. El impacto de su muerte les está demostrando cuán equivocados estaban.

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