Hay ganas de ‘Supervivientes. Es una frase hecha y seguramente manida pero no deja de ser verdad. Estamos faltos de emociones, de retos, de pruebas, de atardeceres en los Cayos y de concursantes diciendo que lo de ir al baño lo llena regular. En nuestras mentes, siempre, María Jesús Ruiz y su salud yéndose por donde termina la espalda. Menos mal que la espera va a ser ya muy corta. Este próximo jueves Jorge Javier se pondrá al frente de la primera de las galas. Sí, la que veremos a Kiko Matamoros saltando del helicóptero. El fichaje del colaborador es bueno -nadie te anima un cotarro como Matamoros- pero mejor es el de Marta López Álamo como defensora. Si hay ganas de reality, también de conocer un poco más a la misteriosa novia de Kiko. Y la sorpresa, estamos convencidos, nos va a gustar. Marta revelación total. Si no, al tiempo.

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Peor lo tiene, la verdad, Anabel Pantoja. Volver con el fracaso por bandera es complicado. Claro que es este el caldo de cultivo en el que la sobrinísima se mueve mejor que nadie. Anabel es única dando la vuelta a la situación y convirtiéndola en su mejor aliada. Ojalá la organización tome las decisiones correctas y saquen todo el potencial que la ‘pantojita’ lleva dentro. Necesitamos a Anabel Pantoja sola en los Cayos, dándonos el show que merecemos, entregándose al máximo al entretenimiento, sublimando el arte del meme. Si puede hacerlo con unos manolitos, ¿qué no podría hacer en ‘Supervivientes’?

Tiene Anabel una enorme responsabilidad sobre sus hombros. Ella lo sabe y puede que termine jugando en su contra. Desde el primer minuto, la colaboradora de ‘Sálvame’ es plenamente consciente de que, por una parte, no a todo el mundo se le da una segunda oportunidad que debe aprovechar. Y por otra, que la audiencia la quiere y confía en ella para hacer de esta edición una a la altura del paso de Belén Esteban por ‘GH VIP’. Todas las miradas están puestas en Anabel. No nos gustaría estar en su pellejo ahora mismo. O sí, quién sabe. La adrenalina acaba enganchando.

Más complicado lo tienen el resto de participantes por encontrar su hueco en el programa. Nacho Palau, cuentan quienes lo conocen, que va a abrirse en canal y piensa disfrutar de la experiencia. El reclamo de ser ‘nuevo’ en esto de los concursos dura un par de días. Luego hay que demostrar hay vida más allá de la sombra de Miguel Bosé. Lo mismo le ocurre a Nacho de Borbón, primo del rey -aunque su conocimiento de la Familia real es el de cualquier hijo de vecino-, a Rubén Sánchez, ex de Enrique del Pozo, o a Anuar, hermano de Asraf y cuñado de Isa Pantoja. Los linajes no puntúan para buen superviviente. Eso deberían saberlo todos.

Anabel Pantoja

Anabel Pantoja, en sus primeras horas de convivencia en 'Supervivientes'

Telecinco

El club de las avanzadas

Tan malo es pasarse como no llegar. Algo que deberían apuntarse bien tres de las supervivientes en ciernes. El grupo de las avanzadas, las sufridoras del síndrome Aída Nízar de intensidad en el concurso. Uno puede llegar con ganas de comerse la isla pero la experiencia nos deja claro que más vale dosificarse si quieren llegar lejos en el programa. Saturar a la audiencia solo funciona para acabar con el título de primera expulsada. Y sí, hablamos de Ana Luque, Desi Rodríguez y Marta Peñate. Que el pirata Morgan nos pille confesados.

Expertas en esto del cuerpo a cuerpo dialéctico, damos por sentado que las chicas entre la defensora de Olga Moreno, la actriz de ‘Veneno’ y la ex gran hermana van a ser numerosas y ardientes. Se llevarán bien, claro que sí. Les durará dos minutos. Cada una lleva en su haber muchos puntos para terminar hartando a la primera de cambio. El silencio, en el aterrizaje, es siempre beneficioso. Charo Vega también bordea el mismo peligro. Más vale que se ande con cuidado.