No fuimos pocos los que pensamos que la ya famosa bomba de 'Sálvame' que iba a cambiar la historia del corazón no era más que una táctica para intentar el sorpasso a 'Pasapalabra'. "¿Qué será? ¿Sabes algo? ¿De verdad es fuerte?", eran algunas de las preguntas que corrían de whatsapp en whatsapp entre todos aquellos que pudiesen estar mínimamente ligados al entorno de Mediaset. Nadie sabía nada. Nadie soltaba ni prenda. A eso de las seis llegó la esperanza: “Es fuerte, llevan preparándolo desde verano del año pasado”. La cosa prometía pero, la verdad, nadie imaginó el alcance de lo que nos íbamos a encontrar. Rocío Carrasco daba un paso al frente. Posiciones, cámara, acción. ¿Preparados? Pues creo que no.

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La expectación que se ha generado con la serie documental protagonizada por la hija de Rocío Jurado es enorme. No es para menos contando que llevamos décadas esperándolo. Si esto no es la prueba de que en 2021 todo puede pasar ya no sé qué más... Ni siquiera sus más íntimos sabían qué estaba ocurriendo. Rocío Carrasco ha guardado con recelo la que es la decisión más importante de su vida. De su silencio dependía de que el proyecto fuese el mazazo en el que se ha convertido. Se nota el nerviosismo en el clan Mohedano. ¿Qué va a contar? ¿Hasta dónde? ¿Quién saldrá salpicado? Rocío Carrasco ha optado por quemarse en directo. Falta ahora saber si cumplirá la promesa.

Carrasco ha encontrado en el silencio su mejor baza. Tanto a nivel personal como mediático. El mismo que han cultivado, durante años, Isabel Pantoja o Isabel Preysler y no les ha ido nada mal. En cuanto se han expuesto, todo se ha desvanecido. Siempre es más inquietante cuanto menos sabemos. La hija de Rocío Jurado ha logrado tejer a su alrededor un muro de contención que no hace más que alimentar la curiosidad. ¿Por qué se distanció de sus hijos? ¿Por qué no tiene relación con su familia? ¿Qué ha pasó para que todo cambiase? Las respuestas a estas preguntas están cada vez más cerca y no sé si alegrarme o preocuparme. “Para renacer hay que morir”. Desde luego, todo mi dinero para quién ha organizado las promos de este documental. No podía haberlo hecho mejor.

En un ataque de clarividencia tenía escrito en mi libreta de ideas un tema acerca de las conexiones no tan visibles de Rocío Carrasco con 'Sálvame'. Quién me iba a decir que me lo tendría que comer por culpa de una entrevista, digo, un docurreality, perdón, una serie documental. Si Kiko Rivera logró hacer saltar por los aires Cantora, Rocío Carrasco va a hacer lo propio con los Mohedano. Es la venganza de los primogénitos. Los que vivieron y sufrieron en sus carnes la exposición, la fama y las cámaras y acabaron viendo como el resto de integrantes les comían el terreno sin remordimiento. Replegaron velas, unos antes, otros después, hasta encontrar el momento. Para la hija de la más grande ha llegado ahora. Por dinero, sí, claro, pero seguramente también por liberación. En su mano está acabar con un peso que sostiene desde hace veinticinco años. Falta que lo suelte.