¡Se ha hecho justicia! ‘GH VIP 7’ ha sido Adara y eso no podemos obviarlo en ningún momento

Adara

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Pues se cumplió lo que se esperaba. ¡Justicia por fin! Tras haber sido la vencedora moral de su propia edición de ‘GH’, Adara Molinero se coronaba como ganadora absoluta de esta séptima entrega de ‘GH VIP’ ante una Alba que estuvo rozando el maletín con los dedos, que ya es crueldad. ¿Y si se lo hubiese llevado la modelo? La realidad es que, por mucho que se quedase en segunda posición, no tenía ninguna oportunidad. 'Gran Hermano VIP' ha sido Adara y solo Adara. Y eso no podemos obviarlo en ningún momento.

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Sí, hemos tenido actores secundarios que ha cumplido su papel con solvencia. Hugo Castejón no solo desquició a la casa sino que supo, sin querer, despertar incluso a pesos tan pesados como las propias finalistas. Estela y Kiko Jiménez tuvieron su inicio de carpeta y animaron una estancia que empezó a coger vuelo. Joao fue el fiel escudero y generador de dramas instantáneos tan entretenidos como su triangulo con Pol y Alberto. ¡Esos lloros! ¡Esas frases! Hay que reconocer que el vidente es puro show business.

Poco más tienen que aportar los que se quedaron por el camino. Noemí supo reinventarse a partir de su consolidación como mueble de la casa pero su papel tenía que haber ido mucho más allá. Lo mismo ocurrió con Antonio David. Al ya colaborador de ‘Sálvame’ debemos agradecerle el descubrimiento de su hija Rocío como tertuliana y futura concursante de ‘Supervivientes’, pero su paso por la casa, repleto de prudencia, fue más que decepcionante. Eso sí, fuera en plató, vuelve a funcionar como antaño. Hemos ganado de cara a 2020.

La séptima edición de ‘GH VIP’ se ha convertido en la más vista de la historia. Ni Belén Esteban y la maleta o Miriam Saavedra y su maldito muñeco, ha tenido que llegar Adara, Gianmarco, Mila o Alba Carrillo para superar el récord. Si algo debemos agradecernos a la audiencia -que somos todos- es haber logrado encontrar las tres perfectas finalistas. Tanto Mila, como Alba, como Adara, han vivido la casa, han sufrido, han reído y, sobre todo, han evolucionado. Han experimentado en carne propia lo que significa GH VIP y nos lo han transmitido noche tras noche.

Sus desquicies, sus broncas, su convivencia repleta de altibajos es lo que ha logrado cautivar al público. La verdad siempre traspasa la pantalla y las tres lo han logrado de sobra. Puede que no nos gustasen algunos de sus comportamientos, puede que se quejasen sin mesura -¿quién no lo haría?-, puede que no fuesen perfectas, pero es que esa ha sido su gracia. ¡Tampoco lo somos nosotros! ¿Cómo vamos a pedirles más? Se han entregado y nos han hecho disfrutar.

Mila Ximénez se ha convertido en una mujer sensible, una persona capaz de integrarse, a sus 60, con cuatro compañeras que podrían ser sus hijas y eso no es sencillo. Alba Carrillo ha dejado de lado sus miedos. Ha tocado fondo y ha resurgido renovada -como le pasa habitualmente- y dispuesta a ser una de las estrellas de la edición. Aunque ninguna de las dos ha llegado al nivel de Adara. La ya ganadora no solo ha dinamitado toda su vida exterior sino que se ha entregado al amor sorprendiendo a todos los espectadores.

Porque Adara se ha convertido en el espíritu de ‘GH VIP’. Porque ha vivido la casa sin pensar en nada más. Porque ha sido clara y sincera incluso en pleno conflicto. Porque sin sus ‘madre mía’ no hubiésemos entendido esta séptima edición. Por todo eso y, posiblemente más, el maletín llevaba su nombre. Y bien merecido.

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