El Omar que hemos visto en Supervivientes ha sido divertido, tierno, luchador y comprensivo y eso le ha valido el premio

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Omar Montes

Pues ha llegado el día. Tras tantos meses de pesca, de Cayos y de discusiones,se nos ha terminado la edición más vista de Supervivientes. Y la verdad, nos hemos quedado un poco a medias. Por mucho que anoche se decidiese, por fin, qué concursante iba a llevarse el cheque a casa -de manos de una Sofía Suescun algo nerviosa y pelín sobreactuada-, la verdadera final había pasado justo una semana antes. La llegada de Isabel Pantoja al plató tocó techo y a partir de ahí solo nos quedaba esperar…

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Nadie puede discutir que Mahi, Albert, Fabio y Omar tenían méritos más que suficientes para colarse en la final de un concurso que ha estado marcado por la presencia de la tonadillera mas famosa de España. Aceptar en reto de entrar en un reality a la sombra de Pantoja es un acto de valentía. Todos los focos iban a estar a su persona y a ver quien es el guapo que consigue arrebatárselos. Con todo, tonadillera y organización han logrado idear tramas con fuerza suficiente para sobreponerse al huracán folclórica. O al menos, para intentarlo.

Pese al clamor popular que pedía una Mahi finalista -no pudo ser y ya deberíamos estar arrepintiéndonos de esto-, fueron Albert y Omar los que lograron imponerse a sus rivales. Dos formas muy distintas de afrontar el concurso. Dos maneras de entender Supervivientes que podrían resumir casi todas las ediciones que llevamos a nuestras espaldas. El espectáculo frente a la constancia, el exceso frente a la parquedad, la diversión frente al esfuerzo. Podría seguir así todo el día, como Mahi contando las piezas que se pone y se quita a lo Mister Potato.

Albert ha pecado de autocontrol y eso ha hecho que se le escape el premio de las manos. Supervivientes es una aventura intensa pero también un programa de televisión. Y la pesca sorprende tan solo los dos primeros días. Su archienemiga Isabel Pantoja hizo que brillara entre la multitud por mucho que parece que le pese. ‘Sonreír mas’, aseguraba que le había faltado y no se equivocaba. Al final, el espectador quiere entretenerse y eso Omar lo ha sabido hace muy bien. Ahora, imposible no soltar una lagrimita escuchando a Albert hablando con su madre. Ay, mamá, ¡yo también te quiero!

Omar ha sabido reconvertirse en la isla y el público así lo ha entendido. Lejos queda el recién llegado que protagonizó, junto a Techi, uno de los giros de guión más inesperados de la historia de los realities. El Omar que hemos visto en Supervivientes ha sido divertido, tierno, luchador y comprensivo y eso le ha valido el premio. Sus esfuerzos para que Pantoja comiese en pleno ataque de ansiedad ya merecían los 200.000. O su noche garifuna con Isa y ambas consuegras. Amar en tiempos iluminati.

El de Pan Bendito, perdón, el de delante del Hipercor de Carabanchel tiene por delante una nueva oportunidad para labrarse un futuro mediático. Y para volver a Cantora por la puerta grande. Falta que no se le vuelva a ir de las manos. En ambos casos. Hasta entonces, ¡enhorabuena Omar!

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