La falta de luz y el mini jet lag que sufrimos cuando hay que retrasar los relojes no solo afecta a nuestras horas de sueño, y nuestros hábitos diarios. Nuestro cuerpo tiene que acostumbrarse a este nuevo horario, y este cambio repentino también pasa factura a la piel y al cabello. Algo que suele ser desconocido para la mayoría. Y, ¿sabes cuál es la razón? Los expertos nos lo explican y nos ofrecen algunas soluciones a medida para combatir con ello.

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Te resumimos las razones en seis puntos clave para entenderlo:

  • Falta de vitamina D

“Dormimos una hora más, pero nuestro organismo sufre un jet lag del que, según algunos estudios, tarda entre dos y tres días en recuperarse. Los días pasan a ser más cortos, con lo que la piel se expone a menos horas de luz solar y a menos rayos UV. Estos son importantes para activar la Vitamina D, y su falta provoca que el organismo y la piel pierdan capacidad para activar los mecanismos que requiere el buen funcionamiento de la misma” nos explica Laura Izquierdo, química, facialista y co-fundadora de Izba Nature.

  • Cambios en la melatonina

Este cambio de hora también implica que esta hormona regule nuestras horas de descanso. Como nos explica Pedro Catalá, farmacéutico, cosmetólogo y fundador de Twelve Beauty, a más luz, menos melatonina se produce y esto se traduce en que dormimos peor en los primeros días. ¿Cómo se nota esto en la piel? Una falta de sueño tiene un impacto negativo en la piel porque provoca deshidratación y falta de elasticidad.

  • Caída del cabello

El otoño trae consigo unos días mas cortos, con menos exposición solar. Nuestro organismo detecta este cambio a través de nuestros ojos, y entiende que no necesita protegerse tan enérgicamente como en verano. Se inicia así un proceso de renovación capilar durante el cual el pelo se cae más e incluso sentiremos que es más fino, algo que afirma Adolfo Remartínez, creador de Nuggela & Sulé.

¿Qué soluciones hay para evitar que nuestra piel y cabello sufran?

Para que nuestro cuerpo se proteja ante estos cambios y se fortalezca podemos llevar a cabo una serie de consejos que nos proponen los expertos, como dormir y descansar las horas suficientes, beber abundante agua e infusiones.

ampollas anti caída
Nuggela & Sulé

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Para el cabello, los suplementos alimenticios a base de minerales como el zinc o el hierro, o nutrientes como la cebllo o la levadura de cerbeza son unos buenos aliados para aportar todos los nutrientes implicados en la creación del cabello. Estas ampollas, frenan la caída, fortalece el cabello aumentando el volumen y estimula el crecimiento. (20,40 euros), de Nuggela & Sulé

mascarilla noche
Izba Nature

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Para el rostro, podemos aprovechar esos días para hacer un tratamiento intensivo de noche. Una mascarilla hidratante, revitaliante y regenadora sobre la piel limpia y tonificada, para dejarla actuar mientras dormimos. Al día siguiente, nuestra piel lo agradecerá. (28 euros), de Izba Nature