Estos días de confinamiento están sirviendo para recuperar rutinas de belleza que teníamos más olvidadas, y aprender poco a poco a cómo cuidar nuestro rostro y cabello de la mejor manera. Dentro de todas estas dudas que surgen, hay una que nunca dejamos de escuchar: ¿es malo lavarse el pelo todos los días? Existe una teoría que siempre hemos oido sobre lo negativo que es hacerlo a diario, pero pese a nuestras creencias, no es nada cierto.

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La clave más importante para tener un cabello sano y brillante, es darle los cuidados necesarios, empezando por un correcto lavado. Y ahora que estamos tanto tiempo en casa es el momento perfecto para empezar a aprender que es lo que tienes que hacer.

Para empezar, una de las cosas que más se desconoce es la necesidad de separar la base del cabello, del cuero cabelludo. Si no tienes ninguna patología, podrás utilizar el mismo champú, pero si tu cuero cabelludo es más graso o seco que el resto, tendrás que utilizar dos diferentes que traten ambas necesidades.Una vez que tengas escogido tu tipo de producto, pasaremos a conocer cómo lavarlo correctamente. Para ello, el Equipo Artístico de Llongueras facilita el paso a paso completo.

1. Cepillado previo

Antes de humedecer el cabello, cepíllalo y desenrédalo en seco. Esto estimulará la circulación sanguínea del cuero cabelludo y facilitará la posterior penetración del champú. "Comienza el cepillado por las puntas, para terminar en la zona de la raíz, nunca al revés" explican.

2. Primer champú

Humedece el cabello durante unos minutos con agua tibia. Comienza con un primer lavado. Para esto utiliza un champú específico según las características de tu cabello. La forma en la que te lo apliques será clave para conseguir un buen resultado. "Empieza repartiendo el producto por la zona de la raíz y continúa frotando por la zona de la nuca, la coronilla y, finalmente, pero no menos importante, detrás de las orejas". Una vez finalizado el primer enjabonado, aclara el cabello con agua caliente.

3. Segundo champú

Continúa con un segundo lavado. En esta ocasión, trabajaremos de una manera más superficial la zona de las raíces y nos centraremos en los medios y puntas. Evita frotar el cabello, para que éste no se te enrede, e intenta trabajar con los dedos lavando de forma vertical, y dejar actuar durante dos minutos.

4. Un golpe de agua fría

Aclara el cabello con abundante agua tibia y termina con un golpe de agua fría. Esto sellará las cutículas y evitará que el cuero cabelludo se engrase.

5. ¿Acondicionador o mascarilla?

Aquí la gran duda. Si tu cabello necesita hidratación, utiliza acondicionador, pero si tu pelo necesita nutrición, utiliza mascarilla.

6. Adiós humedad

Quita la humedad del cabello con ayuda de una toalla, mucho mejor si ésta es de microfibra, pero sin frotarlo ni retorcerlo. Importante: no dejes mucho rato el cabello envuelto en la toalla, harás que tu cabello sufra. Finalmente, cepíllalo y déjalo secar al aire.

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