Ángel Nieto se ha marchado sin poder ver hecho realidad un proyecto que persiguió largamente. Desde 2013, para ser más concretos. Ese año fue desconsolado testigo del cierre de su museo, ubicado en el Parque Tierno Galván (Madrid). El espacio llegó a albergar los objetos que había convertido en emblemáticos a lo largo de su brillante carrera en el asfalto. Trofeos, motos y muchos recuerdos de su etapa más gloriosa.

La punzada que sintió al ver en lo que quedaba reducido todo su esfuerzo y el sudor de décadas de trabajo le ha perseguido hasta su fallecimiento. E imaginamos mucho más cuando se publicó que, en ese mismo emplazamiento, el Ayuntamiento de Madrid ha dado luz verde a la construcción de viviendas.

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Pero los campeones como Ángel están hechos de un material especial y nunca renunció a su sueño de que se volvieran a abrirse sus puertas. En vida o de forma póstuma. En ese mismo pabellón o en otro lugar. Y, ahora, sus palabras no pueden ser más significativas: "Me gustaría poder hacer algo mucho mejor, lo más grande y atractivo posible para que la gente pueda ver mi trabajo".

Ya son muchas las voces que se han levantado para que Ángel Nieto reciba el gran homenaje que se merece y qué mejor que haciendo realidad la reinauguración de un espacio que conmemore todo lo que ha dado, en general, al deporte español y, en concreto, al motociclismo.