Más de un mes después de haber sido hallado sin vida en el ascensor de su mansión, la autopsia confirma que Prince murió de una sobredosis. El equipo forense encargado de la investigación ha desvelado que el cantante falleció al autosuministrarse Fentanyl, un analgésico sintético mucho más potente que la heroína que la propia DEA en Estados Unidos ya ha calificado como "una amenaza a la salud pública".

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El informe desvela así lo que desde hace semanas se temía, que la causa de la muerte no había sido natural (Prince, que falleció a los 57 años el 22 de abril, estaba aquejado de una gripe severa semanas antes) sino accidental y, aunque en un principio se apuntaba al Percocet como causa de la sobredosis, finalmente se trata de este polémico medicamento.

La polícia ha interrogado a dos médicos que estuvieron vinculados al cantante en sus últimos días. Uno de ellos, Howard Kornfeld, especializado en adicciones, iba a tratar al cantante días después de su muerte. Al residir en California  y no poder trasladarse a Minnesota, envió a su hijo, Howard, que fue una de las personas que lo encontró sin vida en el ascensor de Paisley Park, la residencia del cantante.

Sus más allegados no entienden el accidente, ya que aseguran que el artista era un hombre sano, vegano y sin adicciones, sin embargo, la autopsia es tajante y no deja lugar a dudas.

 

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