Se ha convertido ‘La isla de las tentaciones' en lo mejor que nos podría haber pasado. No solo es un formato que despierta esa vergüencita que tanto gusto da cuando estás tumbado en el sofá sin mucho más que hacer, sino que, además, mantiene un ritmo en aumento que hace que no llegues a preguntarte en ningún momento por qué sigues despierto un jueves laborable a la una de la madrugada. La respuesta es sencilla y perdonen las mayúsculas: ¡QUE FANI HA CAIDO EN LA TENTACIÓN DE RUBÉN! Madre mía, qué bien se queda uno después de esto.

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El arranque del reality revelación de la temporada -y con firme propósito de quedarse como una de esas joyas imperecederas de la televisión- fue ya magnífico. Cinco parejas dispuestas, ejem, a probar su amor marchándose a una isla donde conviven de forma separada y rodeados de varios solteros dispuestos a seducirles. Vamos, lo que viene siendo un ‘Confianza Ciega’ tropical y mucho más musculado. Y sin Carolina ni Nube, que, oye, aquí uno las echa un poquito de menos. Claro que esta vez tenemos a Fani y eso sirve para cubrir cualquier audiencia.

En cuestión de dos programas la cosa está que arde. Literalmente. Mientras ellos se han lanzado a la melancolía, a la lagrimita y al tímido flirteo casi victoriano, ellas están viviendo la isla hasta las últimas consecuencias. Bailan, perrean, twerkean y se autojustifican sin demasiada convicción. Como si no hubiesen ido al reality a acabar con ese muermo que tienen por novio y sus reflexiones de baratillo acerca de los celos, el amor y las relaciones. ¡Cuánto problema junto! Aunque esto da para otro post de este blog.

En realidad, yo he venido aquí a hablar de Fani, la verdadera estrella de ‘La isla de las tentaciones’ y el revulsivo que necesitaba Mediaset tras el fiasco, como dice mi querida Pilar Eyre, de Miriam Saavedra. Fani es Belén Esteban bailando reggaeton en ‘GH VIP’, es Ylenia seduciendo a Labrador en ‘Gandía Shore’, es Adara volviéndose loca en su edición de ‘Gran Hermano’. Es un espectáculo que no debemos perdernos por nada en el mundo. Necesito a Fani en ‘Supervivientes’, en ‘GH VIP’, en Ana Rosa y en el telediario de mediodía. Necesito a Fani en todo, gracias.

Pero no quería yo despedirme sin mencionar el papel que juega Mónica Naranjo en todo esto. Reconozco que el fichaje de la cantante como maestra de ceremonias del formato no me dio una gran alegría de entrada. Y eso que en su paso por ‘OT’ logró hacerse con los memes de la edición -dicho, claro, como sentido piropo-. Me trago mis palabras. Nadie ha podido resumir mejor la incredulidad que nos produce el comportamiento de los concursantes. ¡Qué caras! ¡Qué contención! ¡Qué maestría! Ha encontrado Mónica su camino televisivo, sin duda.

Ahora solo nos queda que nos confirmen el reencuentro, la segunda temporada y una edición con parejas del mismo sexo y ya seremos completamente felices.