En el punto de Mila

"Me alegro de que Athina Onassis no haya heredado la maldición de su madre"

Mila Ximénez Athina Onassis Marta Ortega
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Athina Onassis. Athina Onassis, invitada a la boda de Marta Ortega

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Christina Onassis. "Conocí a Christina Onassis"

Getty

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Mila Ximenez. Conectadas

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Thierry Roussel, Christina Onassis y Athina Onassis. La muerte de Christina

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athina-onassis-boda-marta-ortega-carlos-torreta. "Me alegro por Athina"

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Thierry Roussel, Christina Onassis y Athina Onassis. La amaron por su riqueza

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Nunca me han gustado las bodas. Pero creo que lo que no me gustaban eran las bodas cutres. La de Marta Ortega, heredera de una de las mayores fortunas del mundo, ha sido una vuelta a la fantasía. Una novia perfecta y unos diseños que le sentaban como un guante. Viendo las imágenes de la boda, veo a Athina Roussel Onassis, una de las invitadas. Me gusta la sonrisa que muestra esta niña, borrando muecas amargas de su pasado.

Christina Onassis, en Marbella

Conocí a su madre en Marbella. Me pareció una mujer triste y agotada de llevar una vida regalada. Recuerdo una noche a Christina rodeada de palmeros y mirando con avidez los canapés que nos pasaban para reducir los efectos de las copas.

Estaba ingresada en una clínica de adelgazamiento donde se reunían los vips para hacer dieta. Se había tomado una noche de asueto e intentaba disfrutar. Pero solo recuerdo de ella una sonrisa fingida y una mirada a alguna parte que la hiciera divertirse. Nunca la volví a ver. Pero es cierto que parecía que no nos distanciábamos mucho. En un viaje a Buenos Aires con el padre de Alba, nos quedamos en casa del tenista Tato Soriano. Vivíamos en Tortuguitas, una zona residencial a 40 km de Buenos Aires, y parece que muy cerca vivían los amigos de Christina que la encontraron muerta. Los Dodero.

Marina Dodero, una de las íntimas de Christina, dio algunas entrevistas en las que decía que a su amiga la mataron las veintitantas latas de refresco de cola que se bebía al día. No sé por qué me ha llegado a la memoria esta historia. Seguramente porque viendo a su hija me ha alegrado que no haya heredado la maldición que, decían, perseguía a su madre por ser tan infinitamente rica. Los hombres amaron su riqueza y Christina los amó a ellos.

Cuando Thierry se negó a firmar la separación de bienes antes de casarse, su entorno le dijo que estaba loca. Y ella respondió que lo quería por encima de toda sospecha. Mira por dónde, la boda de Marta Ortega me ha hecho revivir un tiempo que estaba dormido en mi memoria y que me ha hecho volar, aunque sea por unos días, por encima de la cutrez de los aficionados a la indigencia verbal.

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