Llegó sonriendo, del brazo de su hermano Xavier Sardà, con quien compartió escenario en esa noche tan especial. Fue el periodista, a quien la actriz se ha sentido siempre muy unida, el que hizo entrega del Feroz de Honor a su hermana. Un premio que reconoce la trayectoria de la actriz y que Rosa María recogió emocionada. No pudo evitar llorar. Los ojos le brillaban cuando se dirigió a la platea para agradecer el reconocimiento, no sin hacer gala de su espíritu siempre reivindicativo.

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