Para Isabel Gemio, su hijo Gustavo es su mayor ejemplo. El joven le lleva dando lecciones de vida desde bien pequeño, cuando le fue diagnosticada una de las llamadas enfermedades minoritarias o raras, distrofia muscular de Duchenne. Ahora, la periodista ha querido que el testimonio del veinteañero y de otros jóvenes como él, con diferentes patologías, sean compartidos a una audiencia que tiene mucho que aprender de ellos sobre valentía, esfuerzo, positividad y amor, justo de lo que habla el hijo de Isabel y que provoca el llanto orgulloso de la comunicadora.

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“Yo pienso que lo más importante en esta vida es el amor y el afecto entre las personas”, confiesa el joven a su madre, que ejerce de entrevistadora en una conversación frente a la cámara para el documental ‘Jóvenes Invisibles’, la pieza que recoge la visión del mundo, sobre sí mismos y sobre todo lo que les rodea de estos jóvenes con historias parecidas, aunque diferentes, a la de Gustavo. Son precisamente estas palabras las que arrancan las lágrimas de la comunicadora al escuchar un testimonio tan certero y con tanta verdad.

Isabel deseaba, a través de este proyecto creado por su fundación, dar voz a tantos como su hijo que parecen permanecer invisibles pero de los que se puede aprender tanto. Ella lo lleva haciendo 20 años.