A Ezequiel Garay no se le ha ocurrido otra cosa para capturar el instante que está viviendo que tatuárselo. Si Tamara Gorro y su marido quieren que el tiempo se detenga y que su pequeña Shaila no cumpla un solo día más así será. Eso sí, solo en la epidermis del futbolista, que lleva desde ayer grabado el rostro angelical de la niña.

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Cuando están a puntito de volver a ser padres, Eze se ha sometido a una maratoniana sesión de aguja. Realizar un tatuaje de esas características, en las que se ha trabajado tanto el sombreado, como los rasgos, lleva un tiempo considerable, así que ha vivido su particular ‘partito’ de tinta.

Tamara está verdaderamente impresionada con el resultado, le encanta que su marido haya tenido este detalle y se moría de ganas de compartirlo con su familia virtual, esa de la que tanto apoyo siempre recibe.

Y de tatuajes va la cosa. Justo ayer, y a través de sus Insta Stories, Tamara compartía una conversación con su cuñado. El hermano de Ezequiel no ha llevado tan lejos su pasión por su sobrina, pero sí le ha dedicado un tatuaje. En este caso, se ha grabado su nombre y, cuando nazca Antonio, el futuro hijo del matrimonio, también planea tatuárselo. Pero Gorro ha querido ir más allá y ha pedido que Benjamín también se grabe su nombre ¡y él ha accedido! A este paso a los Garay no les van a quedar centímetros en la piel para homenajes familiares.