"Se apagó mi vida". Con estas palabras de abatimiento máximo, Ana Obregón compartía en redes el fallecimiento de su único hijo. La pérdida de Álex Lequio, con solo 27 años, se clavaba en su corazón provocándole un dolor inconmensurable. Rota por la pena, Ana ha empezado a recorrer un camino que será duro pero que, afortunadamente, no lo recorrerá sola. De su mano, gente que la quiere y que no piensa soltarla.

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El círculo de confianza de la presentadora ha sido una piña en los peores momentos. Si siempre habían estado unidos, la enfermedad de Álex les hizo unirse aún más. García Obregón cuenta con un sólido grupo de personas en las que confiar y sentirse apoyada cuando esté abatida, pero, también, en los que apoyarse a cada paso que dé. La vida sin Álex no será fácil, pero todas estas personas tratarán de paliarle el dolor.