La suya es una historia de amor de película, y es que nadie hubiera podido imaginar que la heredera al trono de Suecia pudiera enamorarse de su entrenador personal. Pero así fue. La princesa Victoria le daba el "sí, quiero" a Daniel Westling en la Catedral de San Nicolás de Estocolmo el 19 de junio de 2010.

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Pero antes de su idílica boda, Victoria y Daniel ya habían comenzado una historia de lo más romántica. Nacido en 1973 de un padre funcionario y una madre empleada en una oficina de correos, Daniel Westling conoció a la heredera cuando regentaba una popular cadena de gimnasios en Estocolmo.

Victoria y Daniel de Suecia boda

Una de las imágenes inéditas que la Casa Real sueca publicaba con motivo del 10º aniversario de boda de Victoria y Daniel de Suecia.

A pesar de que en un primer momento el rey Carlos Gustavo no aprobó su noviazgo, finalmente en 2008 el monarca dio finalmente su permiso para que su futuro yerno se instalara en uno de los apartamentos del castillo de Drottningholm. Pese a ello, la pareja tuvo que esperar hasta el 24 de febrero de 2009 para anunciar su compromiso de manera oficial.

Fueron tiempos de romanticismo y mucho amor. Así lo confesaba el príncipe Daniel durante su discurso de boda en 2010, quien no dudó en alabar el inmenso cariño que había recibido por parte de la heredera sueca. Tal y como él mismo explicaba, fue en una ocasión en la que Victoria tuvo que viajar a China durante un mes por negocios, cuando ella tuvo un gesto de lo más romántico.

Victoria y Daniel de Suecia

Los príncipes Victoria y Daniel de Suecia en el posado oficial por sus diez años de casados.

Al tener que pasar tanto tiempo separados, el empresario no pudo contener su tristeza, y fue entonces cuando la hija mayor de los reyes Carlos Gustavo y Silvia tuvo una bonita idea. "La noche antes de irse, llegó tarde a casa de una cita oficial y todavía tenía muchos preparativos por hacer para el viaje de un mes. Pero en lugar de dormir, se quedó despierta toda la noche y escribió", confesaba el príncipe Daniel.

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"A la mañana siguiente, cuando se fue, encontré una caja. En esta caja había treinta hermosas cartas dirigidas a mí. Una por cada día que estaríamos separados. Ese gesto romántico es típico de ti, Victoria. Dice todo sobre la persona cariñosa que eres", pronunciaba sin quitar la mirada de su recién estrenada esposa. "Haré todo lo que esté a mi alcance para que estés tan feliz como lo eres hoy", prometía el mismo Daniel ante los cientos de asistentes que no pudieron evitar la emoción.