Han sido muchos los meses que la princesa Charlene de Mónaco ha estado fuera de casa. Retenida en Sudáfrica por un viaje solidario que, forzosamente, tuvo que alargar hasta este mes de noviembre, la mujer del príncipe Alberto ha permanecido alejada de su familia desde el pasado mes de febrero.

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En todo este tiempo Charlene ha recibido la visita de su marido y de los mellizos Jacques y Gabriella, pero han sido contadas -y breves- las ocasiones en las que la sudafricana ha podido abrazar a los suyos y compartir tiempo junto a ellos. Una situación que, además de hacer mella en su estado de ánimo, sin duda también está afectando a sus hijos.

Jacques y Gabriella
Gtres

Nada como el emotivo mensaje que los pequeños enviaban a su madre el pasado 19 de noviembre durante el Día Nacional de Mónaco. En uno de los momentos más importantes de la jornada, cuando los Grimaldi se reúnen para saludar desde el balcón de Palacio, Jacques y Gabriella aprovecharon para lanzar unas palabras de añoro hacia la princesa. "Te echamos de menos, mami. Te queremos".

Unas pancartas que han dado mucho que hablar sobre lo que saben los mellizos sobre el complicado momento que está pasando su madre. "Saben que está cansada. Que no es del todo ella misma", aseguraba Alberto de Mónaco a la revista People hace unos días.

Alberto y Charlene de Mónaco
Instagram HSH Princess Charlene

El soberano continuaba intentando aclarar la comprensión de sus hijos. Lejos de su residencia habitual, aseguraba que "podemos ir a verla algún día. Los niños la extrañan, por supuesto, lo comprenden. Los niños de esa edad comprenden". Alberto de Mónaco también quiso desmentir rumores de crisis, cualquier enfermedad relacionada con el cáncer, así como cirugía plástica.

Sin mamá en el Principado, Jacques y Gabriella cumplirán en breves siete años en los que están siendo los meses más institucionales de sus cortas vidas, y también los más duros. No estuvo mamá en su vuelta al cole, ni durante sus vacaciones, ni en todas las veces que se les ha visto acompañar al príncipe Alberto en algún acto o viaje institucional. Mamá tampoco está en casa para arroparles cada noche como solía hacer en su papel de madre súper protectora. Una falta que hace mella en ellos y los distancia, poco a poco, del cariño de su progenitora.