Charlene de Mónaco está feliz de tener a su familia en Sudáfrica junto a ella. La visita del príncipe Alberto y los mellizos Jacques y Gabriella ha supuesto para la princesa una bocanada de aire fresco y cariño entre los miles de rumores de divorcio que estas semanas han dado la vuelta al mundo. "Estoy muy emocionada de tener a mi familia de regreso conmigo", publicaba esta misma semana junto a varias fotografías de la familia al completo en su tierra natal.

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Unas imágenes que han recibido miles de comentarios por parte de sus seguidores que, sin duda, se alegran de ver a la pareja junta de nuevo. Sin embargo, Charlene también ha hecho saltar las alarmas con el significativo cambio físico que puede notarse en ella desde que viajó hasta Sudáfrica para formar parte de un equipo contra la caza furtiva de rinocerontes.

Charlene de Mónaco
Palais Princier de Monaco

Mucho más delgada que en la última aparición institucional que tuvo lugar el pasado 27 de enero con motivo de la misa de Santa Devota, patrona del Principado, Charlene se muestra con rostro fatigado y una pérdida de peso significativa. Todo ello podría deberse a la infección que padece desde hace semanas y por la que ha tenido que ser intervenida en varias ocasiones.

Tampoco ayuda en su recuperación las operaciones estéticas que Charlene se ha realizado en los últimos años, gracias a las cuales la hemos visto con el rostro y los labios más frescos y tersos. Al prescindir de este tipo de intervenciones durante estos meses, la princesa ha sumado su pérdida de peso a la falta de los retoques necesarios para mantener un físico perfecto.