En medio de todo el caos que rodea a la Casa Real británica, en España todo ha vuelto a la normalidad tras la muerte de la infanta Pilar el pasado 9 de enero.

Este martes, la reina Letizia recibía en el Palacio de la Zarzuela a una representación de la Federación de Distribuidores Cinematográficos (FEDICINE) con un estilismo ya conocido por todos. Tras los estrenos, de altura, de la semana pasada la mujer de Felipe VI ha echado mano de fondo de armario.

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Letizia

Para la ocasión, se ha decantado por su look más andaluz. Una combinación de camisa roja y falda de flores que vimos el pasado mes de noviembre durante su visita a Sevilla. Se trata de unablusa de seda con cuello redondo y manga larga firmada por Hugo Boss, que ha combinado con una falda midi negra de corte recto con grandes flores bordadas a juego de Carolina Herrera. Una combinación original que no recibió el beneplácito de todo el mundo.

Para marcar bien la cintura, Letizia ha elegido, otra vez, el cinturón negro de doble ancho, sin embargo ha hecho un cambio en su estilismo. En lugar de optar por los stilettos rojos que lució cuando estrenó este estilismo, se ha decantado por no dejar ni un centímetro de su piel al aire con unas botas XXL de color negro.

La joyería, muy escueta, ha estado compuesta por su anillo dorado de Karen Hallam, regalo de sus hijas. Pero no ha sido el único guiño a sus hijas ya que los pendientes que ha escogido son unos aros dorados con efecto bambú que pertenecen a Leonor.