Los principitos Estelle y Oscar de Suecia se han convertido en protagonistas absolutos de la Navidad en el Palacio de Estocolmo. Después de celebrar una de las tradiciones más importantes del país, la fiesta de Santa Lucía, los pequeños cierra el calendario de Adviento de la Casa Real completando las cuatro velas encendidas y deseando una muy feliz Navidad.

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"La Princesa Estelle y al Príncipe Oscar desean un feliz cuarto domingo de Adviento. En el vídeo se presenta un sexteto del cuerpo de música de dragones de Life Guards". La Casa Real ha publicado un vídeo en el que los nietos de los reyes Carlos Gustavo y Silvia, sin soltarse de la mano, han recorrido los pasillos del Palacio Real de Estocolmo hasta llegar a la capilla antes de cerrar este periodo previo a la Navidad.

El espacio que aparece en el vídeo se trata de un lugar repleto de historia y de gran significado para la Familia Real. En ella, la princesa Estelle ha pronunciaba las primeras estrofas de När det lider mot jul, un tema navideño muy popular en Suecia que le otorgaba protagonismo a la futura heredera del país.

Por su parte, y sin quedarse atrás, el pequeño Oscar ha sido el encargado de encender la última vela de la corona de Adviento, ayudado por su hermana mayor, antes de desear muy efusivamente unas muy felices fiestas.

Estelle de Suecia
Kungahuset

Los hijos de los príncipes herederos Victoria y Daniel cobran cada año más protagonismo, sobre todo en lo que a las tradiciones familiares se refiere. Alejados de los medios durante estos meses de pandemia, tanto sus padres como sus abuelos se preocupan de que mantengan una vida pública en la que pueda verse la evolución de los niños año tras año.

En el caso de la pequeña Estelle, sus discursos espontáneos son comunes desde que era bien pequeña. A sus 9 años la princesa ha pronunciado ya varios de ellos en ocasiones especiales, mostrando que está más que acostumbrada a las cámaras y a dirigirse a los ciudadanos suecos sin vergüenza ni timidez. Un gran ejemplo con el que supera a muchas de sus homólogas en Europa que no los realizaron hasta mucho mayores.

[Imágenes: Kungahuset]