A sus 67 años, Ernesto de Hannover se enfrentaba este 23 de marzo a uno de los momentos más complicados de su vida. El aún esposo de la princesa Carolina de Mónaco se ha sentado en el banquillo de la Corte Regional de Wels en Austria para responder de la acusación que se formuló contra él en diciembre del año pasado, y por la cual la fiscalía austriaca solicitó tres años de cárcel a consecuencia de los diferentes altercados que el príncipe habría protagonizado "en total estado de embriaguez" durante el verano de 2020.

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Tal y como informa NDR 1 de Baja Sajonia, el príncipe de Hannover ha sido condenado a diez meses de prisión en régimen de libertad condicional. Además, el tribunal le ha negado la posibilidad de beber alcohol durante este periodo, y le ha ordenado abandonar por al menos tres años su residencia en Austria. Una condena con posibilidad de ser apelada que no implicará el ingreso en prisión a menos que se no cumpla con los requisitos impuestos.

Ernesto de Hannover

Ernesto de Hannover podría entrar en prisión debido a los altercados protagonizados durante el verano 2020.

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A sus 67 años, Ernesto de Hannover se ha mostrado arrepentido asegurando que lamenta profundamente lo ocurrido en los altercados del pasado verano,en los que protagonizó diferentes agresiones y amenazas en estado de embriaguez. El príncipe ha asumido su responsabilidad ante los hechos y se ha mostrado dispuesto a pagar por los daños causados.

La polémica, que ha arrastrado durante varios meses, comenzaba en julio de 2020 cuando, tal y como informa la fiscalía de Wels, el príncipe Ernesto de Hannover intentó "impedir repetidamente que los agentes de policía realizasen diversos actos oficiales mediante el uso de la fuerza y amenazas peligrosas". El jefe de la Casa de Hannover llegó a herir físicamente a algunos de los agentes, que habían acudido a su domicilio alertados por una llamada de auxilio del príncipe tras una discusión con el personal de servicio de su residencia.

Ernesto de Hannover
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Días más tarde, Ernesto acudía a comisaría amenazando a las autoridades "con un bate de béisbol", además de ser acusado el 7 de septiembre de "romper el cristal de la ventana del comedor del edificio de la Fundación del duque de Cumberland y de obligar a una pareja de empleados y a su hija a abandonar el edificio mediante amenazas peligrosas". Un episodio por el que pasó dos noches en prisión.

Una situación que este miércoles se esclarecía con la presencia de un perito psiquiatra, quien ha tratado de dilucidar si la intoxicación del príncipe fue o no "negligente". Por su parte, el marido de la princesa Carolina de Mónaco ha intentado anteriormente culpabilizar de los hechos a su hijo mayor, con quien mantiene una batalla legal desde hace años, se ha mostrado arrepentido, pero sí se ha intentado negar a irse de su casa. "¡Imposible! Vivo allí desde hace 50 años", protestó el príncipe alemán. Una reclamación que el tribunal ha denegado obligándole además a someterse a un tratamiento de psicoterapia.