Bélgica está viviendo una semana de lo más caótica. La muerte en comisaría de Ibrahima Barrie, un joven de origen guineano que fue detenido por saltarse un control policial, ha desencadenado una serie de revueltas en las que el rey Felipe se ha visto fatalmente involucrado.

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En respuesta a este suceso, cientos de manifestantes salieron a las calles de Bruselas el miércoles para manifestarse contra la violencia policial. "Black Lives Matter" ha sido uno de los gritos más sonados en la revuelta. La protesta, que iniciaba de manera pacífica, se fue haciendo más drástica causando numerosos daños en las calles de la capital belga.

@mohaamed_sh

ce soir à rue du Brabant Schaerbeek 13.01.2021

♬ son original - Mohamed sahraoui 🇧🇪?

Con su inconfundible vehículo oficial, una limusina con matrícula real numerada con el número 1, Felipe de Bélgica se vio inmerso en una de las protestas. A través de algunos vídeos e imágenes compartidas en redes sociales, es posible ver cómo el soberano recibía una auténtica "lluvia de piedras" sobre su coche, en un momento de máxima tensión para la Casa Real.

Para evitar un daño mayor y que el esposo de Matilde de Bélgica sufriera algún daño físico, los agentes tuvieron que intervenir para sacar el vehículo de la zona y poner así al monarca a salvo. El resultado de la desbocada jornada fue de cuatro policías y un manifestante heridos.

Tal y como ha informado el diario Le Soir, Felipe de Bélgica "en ningún momento se sintió en peligro". Unas declaraciones difíciles de creer viendo la escena en vídeo. "El rey y su escolta nunca estuvieron cerca de los manifestantes", ha recalcado Sarah Frederickx, portavoz de la Policía federal belga. "Su seguridad nunca estuvo comprometida".

Por el momento, desde la propia Casa Real no se han querido dar más declaraciones, y el soberano ha continuado con su agenda prevista este jueves y viernes.