Poco a poco los miembros mayores de las Casas Reales de Europa van recibiendo las primeras dosis de la vacuna contra el coronavirus. Si hace dos días conocíamos que a la reina Sofía ya se le había suministrado la suya, este jueves ha sido Paola de Bélgica la que ha acudido a su centro sanitario correspondiente para vacunarse.

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A sus 84 años, la reina Paola ya ha pasado varios baches de salud por los que es una persona de mayor riesgo. Cabe recordar que en 2018 sufrió n derrame cerebral. Entonces, fue repatriada tras sufrir "un problema de salud" durante una estancia en Italia. A pesar del gran susto, la Casa Real de Bélgica anunció que su vida no corrió peligro.

"Debido a un problema de salud, su Majestad la Reina Paola será repatriada a Bélgica durante el día para seguir exámenes médicos". La información de la radiotelevisión francófona belga RTBF aseguró el diagnóstico del derrame, pero nunca se confirmó desde la propia Corona.

El incidente se sumaba a que en 2015 la mujer de Alberto II, quien abdicó en 2013, ya tuvo que permanecer en reposo durante un largo periodo con motivo de una arritmia cardíaca que la Casa Real comunicaba semanas más tarde. Además de que también padece osteoporosis y ha sufrido fracturas de una vértebra en 2016 y de la cadera en 2017.

Nacida como princesa Paola Ruffo di Calabria, el 11 de septiembre de 1937, en Forte dei Marmi, en Italia, Paola es la más joven de los siete hijos del príncipe Fulco Ruffo di Calabria, héroe de aviación de la Primera Guerra Mundial, y la condesa Luisa Gazelli. La futura reina pasó toda su juventud en Roma, donde conoció, a los 21 años, al príncipe Alberto en una recepción organizada en la embajada de Bélgica al margen de las ceremonias de entronización del papa Juan XXIII.