La nueva vida de Mako de Japón y Kei Komuro en Nueva York va viento en popa. La sobrina del emperador nipón, que renunció a sus títulos y a su vida de princesa para casarse con el amor de su vida el pasado 26 de octubre, ha hecho realidad su sueño de tener una vida lejos de la presión institucional y compartida con la persona que ella ama.

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Mako de Japón y su esposo Kei Komuro inician su nueva vida en Nueva York

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Ya instalados desde otoño en La Gran Manzana en un lujoso apartamento de una habitación en Hell’s Kitchen, la pareja inicia sus trayectorias profesionales: él, como abogado; ella, como voluntaria en el Museo Metropolitano de Arte (MET). La joven de 30 años ha decidido pasar parte de su tiempo libre acudiendo a uno de los centros de arte más prestigiosos del mundo para servir de apoyo en el área dedicada al arte asiático de la icónica pinacoteca.

Mako de Japón en Nueva York
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Así lo ha informado Japan Times, añadiendo que Mako ha estado muy involucrada en la preparación de una exposición de pinturas inspiradas en la vida de un monje del siglo XIII que viajó por todo Japón para introducir el budismo. Como graduada en en arte y herencia cultural por la Universidad Cristiana Internacional, la princesa es toda una experta en esta materia.

Mako suma a su formación los estudios de Historia del Arte en la Universidad de Edimburgo antes de hacer un master en estudios de museos y galerías de arte en 2016 en la Universidad de Leicester. La hermana mayor del príncipe Hisahito también ha hecho algunos trabajos como investigadora especial en el Museo de la Universidad de Tokio.

Mako de Japón y Kei Komuro en Nueva York
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Mako y Kei llevan una vida de lo más tranquila, paseando por las calles de la Gran Ciudad como una pareja de jóvenes más. Lejos quedan las opiniones y los problemas que se encontraron cuando en 2013 se prometieron. Su boda, planeada para 2018, tuvo que ser pospuesta con motivo de un escándalo financiero que afectaba a la madre del abogado, y que dividió la opinión pública nipona en dos.

Las consecuencias también afectaron a Mako, quien sufrió un cuadro de estrés postraumático del que ya está totalmente recuperada. Para ganarse la aceptación del pueblo, la por entonces princesa renunció públicamente a la ayuda económica de 150 millones de yenes (algo más de un millón de euros) que el Gobierno japonés otorga a las mujeres de la Casa Imperial al contraer matrimonio con una persona ajena a la Realeza.