Este mismo miércoles Ernesto de Hannover se dejaba ver en Madrid en una visita muy significativa para él. El aún marido de la princesa Carolina de Mónaco ha aterrizado en la capital española para reencontrase con su familia después de haber pasado prácticamente todo el verano ingresado en la clínica Vivamayr en un programa de desintoxicación.

Artículo relacionado

Durante este periodo, únicamente ha realizado una escapada a Ibiza para vera su hijo Christian, a su mujer, Sassa de Osma y a sus dos nietos, Nicolás y Sofía, con los que protagonizó sus imágenes más tiernas en muchos años, jugando con los pequeños en el mar. Ahora, el jefe de la Casa Hannover vuelve a nuestro país para pasar algo más de tiempo junto a los suyos.

Ernesto de Hannover
Gtres

Intentando pasar lo más desapercibido posible, y más ahora que se encuentra en el punto de mira por si inminente encuentro con su primogénito en los juzgados (el próximo 25 de noviembre), Ernesto de Hannover no quiso dar declaraciones a los medios.

Pero ante su discreción, hay algo que llamó mucho la atención del príncipe alemán: su desmejorado aspecto, mucho más delgado y cansado que hace unos meses, reflejo de la mala vida de la que está intentando recuperarse y que tantos altercados le ha hecho protagonizar llevándolo incluso a ser condenado a diez meses de prisión en régimen de libertad condicional.