Nos encanta ver cómo reinas y princesas de Europa se suman a la concienciación por el cuidado del planeta en diferentes acciones y proyectos. Unas actividades en las que la reina Sofía es pionera y asidua, pero que también hemos visto en otros monarcas como Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, el príncipe Carlos de Inglaterra e incluso los pequeños Jacques y Gabriella junto a Alberto de Mónaco.

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A todos ellos se les sumaban esta semana Haakon y Mette-Marit de Noruega durante la visita de tres días que están realizando por la región de Viken, al sureste del país. Para finalizar su ruta, los príncipes herederos han participado en una actividad de recogida de residuos en Fredrikstad.

Mette-Marit de Noruega cuidando del medioambiente
Gtres

Con guantes, botas, chubasqueros y bien abrigados, el hijo y la nuera de los reyes Harald y Sonia han realizado esta acción junto a un grupo de voluntarios, mostrando en todo momento su entusiasmo y buen hacer. Una estampa que, por el momento, no hemos visto en la reina Letizia y don Felipe, a pesar de que la reina Sofía suele protagonizar al menos una vez al año.

En las fotografías es posible notar la mejoría de Mette-Marit, quien lucha contra su enfermedad crónica sumándose a la agenda de su marido siempre que puede, sobre todo cuando se trata de visitas y actividades al aire libre. La princesa padece fibrosis pulmonar desde 2018, dolencia que en muchas ocasiones le ha impedido poder atender sus compromisos.

Haakon y Mette-Marit de Noruega cuidando del medioambiente
Gtres

La actividad ha finalizado con el tradicional posado que Haakon y Mette-Marit suelen realizar cuando salen de viaje institucional. Los dos príncipes disfrutan de la naturaleza también en su tiempo libre, dando largos paseos y practicando deportes como el esquí.

En su última aventura pudimos verlos visitando a Victoria y Daniel de Suecia en Gotland, un viaje en el que se corroboraba la buena relación que existe entre las dos Casas Reales y la pasión compartida por la naturaleza. Entonces también pudimos ver a la princesa Mette-Marit muy sonriente y con buen aspecto, símbolo de que el aire puro le sienta bien y de que actualmente parece que se cuentra mucho mejor.