2021 no ha comenzado nada bien para Máxima de Holanda. Las diferentes polémicas protagonizadas por la Casa Real no han caído en saco roto, perjudicando la reputación del rey Guillermo y su esposa en las recientes encuestas realizadas al pueblo de los Países Bajos.

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A ello se le suma la imposibilidad de que la argentina no haya podido viajar a su país de origen durante las vacaciones de invierno, una temporada que siempre ha sido idílica para la familia y que este año están llevando de la manera más discreta posible. Sin posados ni prácticamente apariciones púbicas, Máxima se ha "ocultado" tras el bofetón a su reputación.

Máxima de Holanda

La población holandesa insatisfecha con la Corona pasa del 3% al 14% en solo unos meses.

Gtres

En lo que va de año, la royal solo se ha dejado ver en tres ocasiones: el pasado 11 de enero y esta semana, los días lunes 18 y martes 19. Y es que parece que la Corona de los Países Bajos tiene mucho que reflexionar, y que la reina debe volver a ganarse la confianza de los suyos. Ya no valen las apariciones estelares con llamativos estilismos. El pueblo quiere ejemplos claros y serios, y así tendrán que ponerse las pilas desde la Casa Real.

Así, ha sorprendido la aparición de este lunes de la reina Máxima en una videollamada con la organización MIND, enfocada en las enfermedades mentales, con motivo del Blue Monday, el considerado el día más triste del año. Una grabación compartida por la propia Corona en la que se puede ver a la soberana manteniendo diferentes conversaciones en las que ha querido mostrar su dominio absoluto del neerlandés ejerciendo como una moderadora de lo más empática.

Máxima de Holanda

Máxima de Holanda durante una videollamada institucional.

Koninklijk Huis

Su aparición no deja de sorprender, no por el hecho en sí ni por la temática del mismo, sino por la elección del look de la esposa del rey Guillermo. Más sobria y distendida que nunca, Máxima se mostraba con el pelo suelto peinado hacia atrás y unas gafas de pasta que favorecían su mirada.

Un jersey negro básico de cuello vuelto y unos pendientes XXL completaban uno de sus estilismos más relajados hasta la fecha. La aparición idónea para evitar las críticas y acercarse poco a poco de nuevo a los ciudadanos holandeses.